Gustavo Sylvestre, PeriodistaEl 27 de octubre de 2010, en la intimidad de la casa del Calafate que habían construido juntos y que disfrutaban cada vez que volvían a su terruño, Cristina Kirchner despedía en la intimidad familiar al compañero de toda su vida.
Los pocos que escucharon esa promesa, supieron desde entonces, que Cristina no sólo tomaba la posta política, sino que asumía el compromiso de ser la candidata a la reelección del espacio que habían forjado juntos, en ese grupo que precisamente se llamó, en sus inicios, Grupo Calafate.
Por eso se entiende tal vez, la emoción en el discurso del domingo después de la contundente victoria, porque Cristina Kirchner también le decía a Kirchner, He cumplido, y seguiremos adelante. Pero también hay, para el nuevo período, una vuelta de tuerca en el Gobierno y la gestión, que algunos titulan como la etapa de Gobernar y Ordenar.
Se entiende que en ese ordenar Cristina Kirchner estará tomando las riendas de áreas del gobierno que aún permanecían bajo el influjo de cierto espíritu de su esposo, no sólo en funcionarios, sino también en determinadas políticas que se venían cumpliendo, que la Presidenta podría rectificar para enderezar rumbos.
¿Habrá nacido el Cristinismo el domingo pasado? En ciertos aspectos políticos sí, pero Cristina Kirchner mantendrá una forma de gobernar que en algunos aspectos será lo que la columna vertebral del kirchnerismo ha venido siendo.
La Presidenta demostró con la contundencia de votos obtenida, que no sólo es capaz de conducir un país, sino de conducir el Movimiento Nacional Peronista, que siempre ha sido un potro duro de domar, y que le será difícil a cualquier dirigente sacar los pies del plato, al menos en los primeros años de su segundo mandato. Seguramente irá el año que viene por la presidencia formal del Partido Justicialista, como una forma de consolidar allí el poder político que la sociedad le dio el domingo pasado.
Contrariamente a lo que algunos analistas de la política marcaron en su momento, y también algunos dirigentes del peronismo, el armado de las listas que realizó en soledad antes de las primarias y ciertos distanciamientos que tomó de las estructuras formales del peronismo con las cuales no pactó, y que esos críticos auguraban le sería letal políticamente, demostró que no eran equivocación y que terminaron teniendo el apoyo social.
La Presidenta ha estado muy metida en la gestión en estos últimos meses y le ha venido pidiendo, desde hace tiempo, sobre todo al Ministro de Economía, y ahora Vicepresidente electo, Amado Boudou, distintos trabajos sobre lo que vendrá para los próximos meses.
Se sabe que habrá retoques en algunas áreas del modelo. Se irán recortando algunos subsidios, sobre todo a empresas de servicios, y las tarifas subsidiadas para los sectores más pudientes de la sociedad. Se terminarán las tarifas baratas de agua, luz y gas.
El área de transportes también está en su preocupación, sobre todo Aerolíneas Argentinas. Allí, la Presidenta buscará una solución, no sólo al permanente déficit de la compañía, sino también para el gran monstruo que es la empresa en sindicatos y burocracia.
Y en los próximos meses podría alumbrar el mentado Acuerdo Económico y Social. Nunca como ahora, están das las condiciones políticas, sociales y económicas y puede ser el marco en el que se den algunos retoques que necesita el modelo. O como define el economista Eduardo Curia. la parada técnica.
Así como la relación con la poderosa UIA está cada día mejor, la relación entre la Presidenta y la CGT, sobre todo con Hugo Moyano, está cada vez más fría. Hasta ahora, sólo se han cruzado sutiles mensajes en discursos. El entorno de Moyano cree que fueron para él las referencias a dirigentes a la altura de las circunstancias y la anécdota contada la semana pasada por la Presidenta de aquel que señalaba la luna con el dedo y se quedaba la mirada sobre el dedo.
Qué es dirigentes a la altura de las circunstancias? se preguntan en el entorno íntimo de Moyano. Estar atentos a las necesidades de los trabajadores, como siempre ha estado Hugo. Que no se enojen cuando decimos que aún hay mucho trabajo en negro, o en algunas deficiencias que aun tiene el modelo responden.
Nunca lo harán en público. Por lo menos hasta ahora. Saben que no tienen margen para hacerlo, y seguramente Moyano se retirará de la CGT el año próximo, para refugiarse en su poderoso sindicato de Camioneros, desde donde trataría de armar una estructura nacional que le posibilitará, tal vez, algún puesto político en el futuro. Por ahora, su hijo Facundo, que ha demostrado ser un dirigente preparado y con dotes de negociador, electo diputado nacional, tiene la responsabilidad de enviar ciertos mensajes al poder. Por lo pronto, la CGT reactivará en los próximos meses una agenda propia, que incluye: Mínimo No Imponible; impuestos a la renta financiera y reparto de ganancias empresariales entre los trabajadores.
Cristina tiene varios desafíos políticos y económicos para el futuro, en el marco de un mundo que sigue convulsionado por la crisis económica.
Para la economía habrá retoques pero tenues y no habrá que esperar grandes modificaciones, como para el tipo de cambio. En este aspecto, el gobierno intensificará los controles y seguirá muy de cerca ciertas acciones detectadas que denominaron las operaciones de los mercados que como en épocas anteriores, se valen de algunos enemigos del gobierno para llevar adelante.
En el plano político, el desafío para Cristina es ver como hará para equilibrar el poder entre los pingüinos históricos, los jóvenes de la Cámpora y el peronismo. Seguramente, eso quede patentizado en el nuevo Gabinete que surgirá el próximo 10 de diciembre, donde caras nuevas se sumarán al segundo mandato.



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