Cristina, más cómoda en Lima que en Nueva York: la reciben con cantitos por Malvinas

En lugar de cacerolazos de protesta, a la Presidenta la esperaban jóvenes que también apoyan a Humala. El reclamo por las Islas estará en la declaración de esta tarde en Perú.
Respaldo al reclamo por Malvinas, un llamado a la solución de la guerra civil en Siria, apoyo a la creación de un estado palestino libre e independiente. Expresados con fórmulas diplomáticas donde se cuida cada palabra, estos serán algunos de los puntos que figurarán en la Declaración de Lima que suscribirán esta tarde los jefes de Estado y de gobierno reunidos en esta ciudad para la III Cumbre de América del Sur y Países Arabes (ASPA).

La presidenta Cristina Kirchner aterrizó anoche en Lima pasadas las 23 (dos horas más en la Argentina), y fue recibida a su llegada al Hotel Marriott de Miraflores por un grupo de jóvenes nacionalistas con cánticos por Malvinas, y de apoyo a Cristina y al presidente Humala. Con la preocupación oficial por los cacerolazos del 13S y las protestas de residentes en su reciente gira por EE.UU., y con una guerra mediática que ha escalado, Cristina fue derecho a saludar a los jóvenes y las cámaras oficiales se esmeraron por registrar ese respaldo simbólico.

Las deliberaciones de jefes de estado comenzaron esta mañana en la sede del Ministerio de Cultura. Un rato antes, en el lindero Teatro Nacional, al tope de la escalera y sobre la alfombra roja, Humala y su esposa dieron la bienvenida a los mandatarios. Sobre el filo de la hora límite de las 9 llegaron la brasileña Dilma Rousseff y el rey de Jordania, Abdullah Bin Al-Hussein. Un cuarto de hora más tarde bajó Cristina del auto oficial, y la ceremonia de inauguración pudo empezar.

Está previsto que en el plenario la Presidenta hable entre los primeros. Ayer se esperaba que hiciera apartes para reunirse con los presidentes de Perú y de Túnez, y con el rey jordano.

Desde 2005 en que se realizó la primera cumbre ASPA en Brasil, la Argentina -y gracias al boom de los commodities- quintuplicó sus exportaciones a los países árabes, llegando a los 7.000 millones de dólares.

En lo político no hay señales de que la declaración final vaya a reflejar las presiones internacionales hacia Irán -rival de muchos gobiernos árabes- por su programa nuclear denunciado por Occidente. Siria -principal aliado de Irán en esa región- no participa de esta cumbre por haber sido suspendido el gobierno de Basher Al Asad de ese colectivo, a causa de las matanzas en la guerra civil que se cobró ya 30 mil muertos. En el caso de Teherán tiene fuertes apoyos en América del Sur, sobre todo de los países del ALBA, y con la Argentina también hubo un acercamiento con el diálogo iniciado días atrás en el marco de la ONU, para buscar "una solución" en la causa por el atentado a la AMIA.

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