Cristina apeló al FMI para justificar el pago de deuda con las reservas

Cristina apeló al FMI para justificar el pago de deuda con las reservas
Dijo que el Gobierno había recogido una "idea" del organismo, que -aseguró- propuso hacer un "uso más inteligente" de esos recursos. Defendió además el canje de la deuda y sostuvo que va a "ayudar a restablecer la imagen del país".
No hubo casi tribuna hasta ahora en la que Cristina Kirchner -como antes su esposo- no aprovechase para lanzarle mandobles al FMI. Pero ayer hubo una excepción cuando la Presidenta, al hablar en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, sostuvo que el pago de la deuda con reservas se daba "receptando una idea" lanzada en la última reunión del G-20 en Pittsburgh, donde el FMI propuso "un uso más inteligente" de esos recursos para ayudar a paliar la crisis.

Siguiendo con esta suerte de reconocimiento al vilipendiado FMI, la Presidenta abundó en que "no hemos inventado nada, no somos originales" sino que "cuando vemos que algo se puede hacer mejor lo tomamos y lo ejecutamos".

Esa defensa del uso de las reservas -por la vía de la ortodoxia económica que representa el FMI- estuvo a tono con el auditorio poblado por unos 200 hombres de negocios frente al que Cristina buscó transmitir la idea de un país normal, con estabilidad macroeconómica y en crecimiento.

La Presidenta estuvo "vendedora" en el mejor de los sentidos: "La Argentina es una muy buena oportunidad de negocios" y "una plaza atractiva", afirmó en el ancho salón de enormes arañas de la poderosa cámara empresaria, ubicada en pleno corazón de esta ciudad, desde cuyos acceso puede verse a unos trescientos metros y en línea recta a la Casa Blanca.

El uso de las reservas no estaba al parecer en planes del Gobierno en aquella reunión de Pittsburgh en septiembre de 2009. El embajador Héctor Timerman contó ayer que la Presidenta en ese cónclave le resaltó positivamente "¿viste lo que dijo (Dominique) Strauss-Khan?", por la postura del titular del FMI. Sin embargo, en octubre, en la Asamblea Anual del FMI en Estambul, el ministro de Economía Amado Boudou seguía marcando diferencias al admitir una "discusión teórica" entre la posición del Gobierno de acumular reservas y el staff del Fondo que lo consideraba perjudicial para el comercio internacional. El polémico decreto 2010 que creó el Fondo del Bicentenario llegaría recién a mediados de diciembre.

Pero otra lectura de la alusión de Cristina al FMI refirió a un probable guiño al organismo en un contexto de necesidad de acercamiento por presión de algunos países del G-20 que, como publicó Clarín ayer, reclaman que Argentina someta su economía a una auditoría. No obstante, Boudou negó cualquier negociación que pueda culminar en la revisión que se evita desde 2006: "Sin el FMI, a la Argentina no le fue mal estos años", afirmó el ministro y aseguró que seguirá buscando una "solución heterodoxa" para encarar la cancelación de la deuda con el Club de París sin pasar por el FMI, paso de "reinserción en el mundo" que el Gobierno imagina para después del canje de la deuda.

A propósito del canje, la Presidenta lo calificó de "oportunidad histórica" y admitió que el anuncio de la oferta podría estirarse un día, ya que será el "14 ó 15". Frente a los empresarios no hizo mención al embargo del juez Thomas Griesa de fondos argentinos depositados en la Reserva Federal, medida a la que Boudou le restó cualquier impacto respecto del canje.

Después de la media hora pautada de exposición hubo tres preguntas. Pero los anfitriones ya las tenían en mano cuando aún se requería su formulación en algunas mesas.

Ninguna pregunta incomodó a Cristina y al contrario, la última le permitió explayarse sobre la política nuclear argentina, algo que quería evidentemente hacer, llegada aquí sobre todo para la Cumbre de Seguridad Nuclear que empieza el lunes.

Varios de los asistentes confiaron que esperaban respuestas que no llegaron y que se hacen los inversores, relacionadas con el canje, la relación con el Fondo y el Club de París, y aún la credibilidad del INDEC y la mala relación con la prensa.

Cristina arribó en el Tango 01 por la mañana, acompañada por el ex presidente Néstor Kirchner y una comitiva reducida. En la Cámara de Comercio -único punto de su agenda de ayer- fue recibida por su presidente, Thomas Donohue y miembros del consejo directivo, con los que dialogó un rato a solas.

La Cámara agrupa a 3,5 millones de empresas industriales, de grandes a pequeñas, y ayer hubo -entre otros- representantes de Cargill, Microsoft, Boeing, Direct TV, Motorola, Chevron, Dow Chemical y General Motors.

El buen trato de los anfitriones se reflejó hasta en el encargo especial de Luigi Bosca Malbec que regó el pollo relleno y los morrones caramelizados.

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