La Presidenta acusó a la gente que protestó contra su gobierno de carecer “de información” y “de formación”.
Poco le importó que buena parte de los que se movilizaron el último jueves la hayan votado en las elecciones presidenciales. La primera mandataria afirmó que su gobierno no se va a “dejar provocar” por quienes quieren “retornar al régimen ultraconservador que destruyó la Argentina”, y pidió “tener memoria” y ser “muy inteligentes, sensatos y tranquilos” al hacer sus reclamos.
En realidad, es el propio Gobierno K el que tiene características conservadoras. No por casualidad los que más ganan son los bancos (ver página 3) y se despliega un régimen de clientelismo político que hasta les daría vergüenza a los compadritos de la Década Infame.
“Tenemos que ser muy inteligentes, muy sensatos y muy tranquilos frente a las provocaciones para volver a retornar al régimen ultraconservador que destruyó la Argentina. No les vamos a hacer el juego, no nos vamos a dejar provocar”, enfatizó al inaugurar ayer una planta de laminados industriales en la ciudad santafesina de Villa Constitución.
Eso no fue todo. La primera mandataria descalificó a los ciudadanos que decidieron movilizarse. En ese sentido, ensayó una crítica indirecta a “muchísimos sectores de la población” que, dijo, “carecen de la información y hasta, diría, de la formación” para “entender la situación del país”.
“Pese a que creen saber todo, entienden muy poco”, enfatizó, y agregó: “Formación no es ser instruido, formación es poder interpretar, poder decodificar, es poder saber qué es lo que pasa”, arremetió.
En un discurso de fuerte tono vehemente, la Presidenta defendió la política económica y los controles al dólar, y volvió a criticar a los fondos buitres que mantienen embargada la Fragata Libertad.
“Todo esto nos debe llevar a una reflexión: a que tenemos que ser muy inteligentes, muy sensatos y muy tranquilos frente a las provocaciones que algunos quieren hacer para volver a retornar al régimen ultraconservador que arruinó a la Argentina”, enfatizó. Y desafió: “No les vamos a hacer el juego, no nos vamos a dejar provocar”.
Aseguró que el que lleva adelante “no es un proyecto de un partido político”, sino “de un país policlasista”, aunque, insistió, “a algunos les moleste la asignación universal por hijo”.
Puso como ejemplos de “clase media platense” a quienes apoyaron “el golpe militar de 1976 por creer que pacificaba el país”.
Preparan algunas medidas
La presidenta Cristina Fernández analizó ayer en su despacho de la Casa Rosada algunas medidas que el Gobierno impulsará en los próximos días para intentar retomar la iniciativa política luego del 8N.
Tras encabezar ayer al mediodía un acto en Villa Constitución, en Santa Fe, la jefa del Estado fue directamente a la residencia de Olivos, donde tenía previsto reunirse con algunos funcionarios. Sin embargo, en forma sorpresiva, Cristina llegó a la Casa Rosada apenas pasadas las 18.30 y de inmediato se reunió con el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini.
Aunque no se dio información oficial, se supo que la mandataria conversó también con el ministro de Planificación, Julio de Vido, con el titular de YPF, Miguel Galuccio, y con el viceministro de Economía, Axel Kicillof, entre otros.





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