El jefe de la bancada, Gustavo Arenas, recibe críticas porque no conduce a sus compañeros y cada grupo hace su juego.
Lo que se vive en esa bancada no es una rebelión pero hay actores de peso que no pueden negar que algo pasa y esos actores no son precisamente de la interesada oposición, quienes también olfatean algo raro, pero que no arriesgan más explicaciones que el nacimiento de un nuevo sector interno en el PJ y la consecuente lucha por espacios.
El 17 de mayo, unos cien dirigentes del PJ se reunieron en un lugar poco habitual para la tradición peronista: la paqueta Bodega Séptima, de Alto Agrelo. Primera zona vitivinícola y un edificio diseñado por un estudio de arquitectura top. En ese lugar nació la Corriente Peronista Mendoza, un nuevo sector interno en el que se enrolan el vicegobernador Carlos Ciurca; los intendentes Alejandro Abraham, Carlos López Puelles y Rubén Miranda; también el ex secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán.
Ese nacimiento abrió una herida al interior del PJ. El golpe se sintió tanto que desde entonces vienen cruzándose, aunque los encontronazos han sido más simbólicos que otra cosa. Así los azules se vienen juntando en toda la provincia y se abroquelaron en su apoyo a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.
Sin embargo hasta ahí llegaron los sordos ruidos de lucha. En el Senado (cuerpo que preside el propio Ciurca por ser el vicegobernador), no se vislumbran choques entre azules y los de la Corriente, y nadie parece cuestionar al Vice ni tampoco al presidente del bloque, Ignacio Ortigala, quien es hombre del intendente Abraham. Tampoco se cuestiona a la presidenta provisional del Senado, la azul Miriam Gallardo.
Por lo tanto, más allá de que la interna pueda desatar algunos chisporroteos en el bloque de diputados, no parece ser la principal causa de las disputas.
Un elemento que no tienen los senadores y que sí hay en diputados, son los dos escaños de La Cámpora: Lucas Ilardo y Marina Femenía. Algunos de los observadores dicen que los "chicos" (tal es el apelativo) son nuevos en política, vienen con todo el fuego k en las venas y no responden a ninguno de los actores de peso local, sino que reportan directamente a Buenos Aires.
Varios relatan un episodio ocurrido hace poco más de una semana, inmediatamente después de la presentación del proyecto de autarquía judicial. Los legisladores del peronismo y aliados se quedaron a una reunión con el gobernador Francisco Pérez y el encuentro se caldeó. Raúl Guerra, un diputado del Eje Peronista (bloque aparte del FPV que responde a los hermanos Omar y Emir Félix), se enfrentó duramente con los diputados de La Cámpora. Gritos y chicanas de todo calibre, bajo la mirada atónita del mandatario.
Quizá el ánimo combativo de los diputados camporistas sea un elemento que influye en el clima del bloque, pero la crónica indica que el presidente de la bancada no intervino en la pelea, quizá por prudencia, quizá para no pelearse con ninguno de los contendientes. El comentario es que el Gobernador se habría molestado por el incidente y por la actitud de Arenas.
Sin embargo este incidente fue la frutilla del postre de otra situación anterior. Horas antes de la sesión definitoria del Jury de Enjuiciamiento al fiscal de Estado Joaquín de Rosas, hubo una reunión del bloque oficialista. A esa reunión llegaron los hombres del Eje Peronista con el objeto de tomar una postura común (al fin y al cabo son aliados, a pesar de ser de bloques distintos y el interés supremo era juntar los votos para salvar a De Rosas). Una diputada de la Corriente, Evangelina Godoy, preguntó con ánimo de confrontar: "¿Ésta no es una reunión del Frente para la Victoria?" y esto desató las iras de los del Eje.
A tal punto hubo enojo que unos días después se vio al coordinador de gabinete, Eduardo Bauzá, sentado en el café frente a la Legislatura con los legisladores del Eje. Es que los tres votos de ese bloque en diputados son claves para equilibrar las fuerzas con la oposición.
Estas negociaciones que llevó adelante Bauzá tal vez deberían haber sido protagonizadas por el propio presidente del bloque de diputados. Del mismo modo, el miércoles 5 de setiembre, cuando estalló el reclamo de la compensación de deudas de productores del Sur con Irrigación, el único que apalabró a la oposición fue el presidente de la Cámara baja, Jorge Tanús. Arenas pareció desentenderse del conflicto y sólo dio la orden al resto del bloque de dejar el recinto. Fue Tanús quien se puso la negociación al hombro.
-¿No debería haber estado presente en esa negociación?- consultó Los Andes a Arenas.
-Yo me encargo de ordenar al bloque. Las relaciones con otros bloques las lleva adelante el presidente de la Cámara.






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