Una crisis incomprensible que retrasa a la ciudad

Dicen que las crisis son para los oportunistas, por aquello de “a río revuelto, ganancia de pescador”. Pero cuando la crisis es institucional los supuestos beneficios se desvanecen.
El Concejo Deliberante de Plaza Huincul está inmerso en eternas discusiones de las que les será muy complicado salir. Ellos, los cinco concejales, perdieron el eje de la discusión y ya no dan una imagen seria hacia la comunidad.

Recordaba que esta misma situación se vivió en Cutral Co hace varios años, durante la intendencia de Daniel Martinasso. Se lo destituyó a través de un juicio político por razones de las que luego salió absuelto en la justicia ordinaria. Pero más allá de las expresiones de ese entonces sobre el mal manejo de los fondos o las dificultades que puede afrontar la gestión, lo cierto es que según sea el caldo de cultivo son las consecuencias que tiene una acción.

Martinasso era nuevo en la política y cometió un error garrafal al oponerse al oficialismo blanco del MPN de aquel entonces. Y ello le valió perder la intendencia hasta ahora. Luego de trece años de aquella crisis, hasta Ramón Rioseco reconoce que “atrasó a la localidad”, es decir que no fue productiva.

Alberto Crespo también es nuevo en la política y, de la misma manera que Martinasso, tiene un Concejo Deliberante volátil. Los ediles de Plaza Huincul son incluso mucho más desprolijos que sus pares de Cutral Co de hace trece años. Estos últimos tenían una idea política clara y la sostuvieron hasta el final. Pero estos ediles no tienen conceptos tan claros.

Un ejemplo: denuncian a la gestión de Crespo en la Justicia por mal manejo pero defienden al único concejal que tiene el intendente en el Deliberante: Jorge Sabaddini y evitan por todos los medios la realización del juicio político. Entonces no se termina de entender si están a favor o en contra de la gestión.

Podría aplicarse este pensamiento a Edith Hernández, Mónica Suárez y Gustavo Rodríguez pero también al revés. Desde el MPN y el PJ, Juan Carlos Casares, Gustavo Montanaro y Mario Esperón defienden la gestión de Crespo (sabrá Dios por qué, ya que son supuestamente su oposición) pero atacan a Sabaddini, el único concejal que le quedaba al intendente. La imagen que dan unos y otros termina por ser sombría. Está claro que allí no opera ningún pensamiento ideológico.

Entonces la comunidad hace bien en rechazar el accionar de todos los ediles, porque cuando una crisis de estas ocurre no hay posibilidad de que nadie se salve. Todos salen embarrados.

Hay muchos problemas sin resolver que se acumulan mientras se repiten las mismas discusiones todos los días. ¿Cuánto durará esta crisis institucional? Espero que lo menos posible.

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