El principal desafío para Soria y Weretilneck será revertir la crítica situación de áreas fundamentales del Estado, descuidadas por un gobierno en retirada.
Los más de 40 puntos de diferencia y el hecho de que la totalidad de las bancas del Concejo Deliberante quedaron en manos del FpV hablan a las claras de que el vecino cipoleño apostó a ratificar el proyecto político municipal que lideró Alberto Weretilneck. Tampoco debe omitirse que hubo un acompañamiento significativo al modelo nacional y popular que encabeza la presidenta Cristina Fernández.
Ahora, comenzará otra historia, principalmente en lo vinculado al quehacer provincial. ¿Por qué? En principio, porque todavía no se tienen dimensiones de cuál es el estado real de la economía provincial, que asoma por demás preocupante. La mayoría de los funcionarios electos estima que se pueden encontrar con más “sorpresas” cuando asuman el 10 de diciembre.
Lo cierto es que el panorama actual es complicado y desde hace varias semanas se está sintiendo con fuerza la desidia de un gobierno que está en retirada. Proveedores de áreas fundamentales del Estado como Salud y Educación no reciben sus pagos y los rionegrinos ven cómo cercenan algunos de sus derechos esenciales.
Pero estas deficiencias son coyunturales y los futuros gobernantes tendrán otro desafío que es estructural: cómo revertir, en una provincia que está entre las que tienen mayores recursos naturales, algunos índices socio-económicos que están a la altura de distritos “pobres” del Norte del país.
Pese a que la situación de Argentina mejoró significativamente en los últimos años a partir de las políticas económicas y de inclusión social de la Presidenta, en Río Negro esos beneficios no se observaron de la misma forma, aunque hubo un gobierno que supuestamente estaba alineado al proyecto nacional.
Corrupción
Además de buscar soluciones para sacar de la crisis a la provincia en áreas prioritarias para el desarrollo de la sociedad, las nuevas autoridades también tendrán que cambiar la imagen que hoy se tiene de la política rionegrina, que se vio teñida en los últimos tiempos por decenas de denuncias de corrupción y de irregularidades en el manejo del erario público.
Carlos Soria y Weretilneck hicieron campaña con este aspecto y se comprometieron a tener un mandato de mucha “ética y moral”. Es más, el gobernador electo asumió el compromiso de enviar a la cárcel a aquellos que “arrasaron” con el Estado.
Será fundamental para el éxito de su gestión que esto ocurra.
Es seguro que los rionegrinos le darán más aire a su gobierno si se da el ejemplo de transparencia desde la conducción y se generan las condiciones para que se puedan investigar a los responsables de la crisis en las arcas provinciales.
Buenas relaciones
En el plano municipal, el desafío será acompañar este nuevo proceso provincial y trabajar en conjunto con el Ejecutivo rionegrino, más teniendo en cuenta que el vicegobernador es de Cipolletti. También se deberá seguir apostando a la relación con Nación que tan buenos dividendos dio a partir de la llegada de muchos programas sociales, que permitieron generar espacios de contención y de desarrollo económico para los vecinos.
Tampoco se tendrá que descuidar el crecimiento en infraestructura porque el cipoleño se acostumbró a ver un progreso constante de la ciudad.
En este contexto, uno de los debates que seguramente ocupará la agenda política que se viene es cómo debe planificarse el crecimiento territorial porque está claro que se deben generar nuevas alternativas.
Río Negro está entre las provincias con mayores recursos naturales, sin embargo, tiene algunos índices socio-económicos similares a los de distritos del Norte del país.




Comentá la nota