Ayer se disparó nuevamente la prima de riesgo y la Bolsa llegó a su nivel más bajo de los últimos tres años. El precio del boleto del Metrobus subió un 29%, contra un promedio general del 11%, el mayor incremento en la última década.
En el mayor incremento porcentual desde hace casi una década, el Ayuntamiento de Madrid dispuso un aumento promedio del 11% para viajar en el transporte público por la red regional a partir de mayo, pese a que la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, había asegurado el lunes pasado que las tarifas no subirían.
Frente a la costumbre de aplicar la suba en enero, en esta ocasión llega antes de mitad de año. Y se produce apenas dos meses y medio después de que la propia Aguirre asegurara por primera vez que las tarifas no subirían en 2012, y encomendara a los funcionarios del área aumentar ingresos y reducir subvenciones sin incrementar el precio del billete que pagan todos los usuarios. Pero las tarifas suben para intentar recaudar unos 120 millones de euros, con el objetivo de que usuarios y Administraciones cubran el 50% de lo que cuesta un trayecto. El mayor incremento se produce en el Metrobus de 10 viajes, que pasa de 9,30 a 12 euros (un 29% más). La tarifa para llegar o salir del aeropuerto de Madrid se duplica hasta cinco euros y los abonos mensuales suben casi el 8%. También se incluyen billetes nuevos que tienen en cuenta la distancia recorrida o la duración del viaje.
En el contexto de la crisis que vive España, la burocracia europea y los especuladores financieros no concuerdan. Ayer, mientras la Comisión Europea (CE) consideraba que el último ajuste de 13 mil millones de dólares en el gasto social –Salud Pública y Educación– decidido por el gobierno de Mariano Rajoy “va en la buena dirección”, los inversores intensificaron sus ataques contra España, llevando la prima de riesgo a su nivel más alto desde el año pasado y haciendo caer los papeles bursátiles al segundo peor momento de lo que va del año. Rajoy anunció un presupuesto 2012 que contempla recortes por algo más de 35 mil millones de dólares para ajustarse a las metas de reducción del déficit público –que este año será del 5,3% del PBI– impuestas por Bruselas. Por voluntad propia había ofrecido un 5,8%, pero debió atenerse al 5,3% dispuesto por la CE.
Según la CE, el ajuste anunciado el lunes (que se agrega al anterior recorte), sumado a la reforma laboral y las demás medidas que vuelcan el peso de la crisis sobre el pueblo español, “son elementos positivos que pueden ayudar a que el país pueda volver a crecer y a generar puestos de trabajo”.
La prima de riesgo –la diferencia de rentabilidad entre el bono español a diez años y su par alemán– subió ayer 32 puntos básicos, para situarse en 434, el nivel más alto desde el máximo de 468 puntos registrado en noviembre de 2011. El interés del bono español a diez años ya roza el 6 por ciento. La Bolsa española cerró ayer con una caída del 2,96%, la segunda mayor en lo que va del año. El principal indicador español, el Ibex, cayó 226,90 puntos y alcanzó su nivel más bajo desde marzo de 2009. Desde enero, acumula un retroceso del 13,22 por ciento.
Ni los recortes del lunes ni el ajuste presupuestario lograron detener el acoso del sector financiero, descolocando al gobierno conservador, que estimaba que con la clara opción marcada por esas decisiones calmaría la sed de los especuladores. Rajoy aún debe someterse a otra prueba, pues le falta explicar cómo pretende reducir el gasto de educación y sanidad, cuya competencia les corresponde a las comunidades autónomas.

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