La crisis acorrala cada vez más a Rajoy

En el primer trimeste del año, 120.000 millones de dólares se fugaron del sistema bancario español; fuertes críticas europeas

BRUSELAS.- Acosado por una crisis económica que no le da tregua a España, el gobierno de Mariano Rajoy recibió ayer tres golpes contundentes, que arrojaron sombras sobre su desempeño y sobre la supervivencia del sistema bancario español.

Con una vehemencia inusual, más acorde con un político opositor en campaña que con un tecnócrata de la Unión Europea , el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, criticó ayer a los países del bloque por su "falta de acción" ante la crisis financiera. Su blanco directo fue, precisamente, el gobierno de Rajoy, al que acusó de manejar "de la peor manera" el oneroso rescate de Bankia, el gigantesco banco nacionalizado hace unas semanas.

Las críticas europeas no terminaron allí. La Comisión Europea (CE) advirtió que las reformas lanzadas por el gobierno conservador son insuficientes para garantizar la estabilidad de la economía española.

Y, finalmente, en un revés que dejó en evidencia la desconfianza que acecha al gobierno de Rajoy , más allá de la herencia recibida de su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, el Banco de España anunció ayer que la salida de capitales alcanzó una cifra récord de 85.000 millones de dólares en marzo y que fueron 120.000 millones de dólares los fugados en todo el primer trimestre.

El año pasado, en el mismo período, ingresaron 25.800 millones de dólares; unos meses después, en mayo de 2011, comenzó la fuga de capitales.

El primer golpe a Rajoy llegó desde el Parlamento Europeo, ante el cual habló Draghi. "¿Puede el BCE llenar el vacío ante la falta de acción de los gobiernos? La respuesta es no, no es nuestra obligación, no está en nuestro mandato", dijo, acaso en respuesta a los reclamos de intervención al BCE para que inyecte dinero, como un rey Midas, sobre las tambaleantes economías del bloque.

"Un primer paso es ir hacia una unión bancaria. Un régimen de garantías [...] y una mayor centralización y supervisión bancaria", sugirió para empezar. La lección que dejan Bankia y el banco franco-belga Dexia, también rescatado, "es que, mirando atrás, cuando nos enfrentamos a necesidades dramáticas de recapitalización, la reacción de los supervisores de los gobiernos es subestimar la importancia del problema, después presentar una primera evaluación, después una segunda, una tercera, una cuarta".

Draghi aludió así a los cálculos movedizos del gobierno español, que, al anunciar la nacionalización de Bankia, dijo que el banco no necesitará fondos. La semana pasada el gobierno admitió que la institución requería decenas de miles de millones de dólares para sobrevivir.

"Todos los países han hecho exactamente lo mismo" antes de reconocer la magnitud del rescate, rugió el presidente del BCE, sin dejar a nadie a salvo de su dedo acusador. "Esa es la peor manera posible de hacer las cosas, porque al final todo el mundo acaba haciendo lo correcto, pero al máximo coste y precio posibles".

España está entre los países más vulnerables de la Unión Europea hoy, y no sólo por la situación bancaria, sino también por las magras perspectivas, con la economía en recesión por segunda vez en cuatro años y un desempleo de 24,4%. Algunos expertos estiman que el sistema financiero requiere una ayuda adicional que podría oscilar entre 60.000 y 160.000 millones de dólares.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, afirmó ayer que "las voces" que aseguran que Madrid está discutiendo con el FMI un plan de rescate "no tienen ningún sentido".

"Quiero desmentir esas versiones porque no tienen ningún fundamento", dijo De Guindos a propósito de los motivos de una reunión que debían mantener en Nueva York la vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría, y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

Los recortes para reducir el déficit tienen a maltraer a varios sectores de la economía española. Miles de mineros del carbón, que mantienen una huelga por tiempo indefinido, se manifestaron ayer por las calles de Madrid en contra del tijeretazo en la ayuda a la minería, que los sindicatos cifran en un 63% y consideran un acta de defunción.

En tanto, en otra aguda estocada a los líderes europeos, Draghi instó a los gobiernos de la zona euro a aclarar lo que quieren para el futuro de la moneda única. "Lo que tienen que hacer nuestros líderes es aclarar su visión sobre el futuro, cómo va a ser el euro, cómo va a ser la unión [...] cuanto antes se expliquen estos elementos, mejor", afirmó.

La moneda única, tal como está pensada, no tiene futuro: "Esa configuración que teníamos desde hace 10 años, y que era considerada sostenible -quiero agregar, quizá con un enfoque miope-, ha demostrado ser insostenible a no ser que se adopten nuevas medidas'', afirmó.

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