Las pericias, tanto oficiales como de parte, sólo incorporaron los gastos, pagos y cobros con respaldo documental. La actividad agropecuaria, clave del supuesto enriquecimiento ilícito del ex ministro marinista
La pelea judicial de Álvarez, sus abogados y peritos es demostrar que su crecimiento patrimonial estuvo acorde a sus ingresos y que las pericias oficiales arrojan valores “irrazonables” a la hora de establecer sus consumos, su ingreso y su patrimonio.
El perito presentado por Álvarez es el contador David Wigand. En su presentación señala que adopta la forma escogida por los peritos oficiales.
Advierte que “habría sido válida una presentación que siguiera el esquema impuesto a las ganancias, con la explicación período a período, aunque ciertamente más extensa”.
Precisa que el criterio de valuación seguido “es el de la moneda histórica, o sea la del momento de efectuarse las operaciones, remitiéndose en sus detalles a lo manifestado por los peritos oficiales” y que esa forma “puede incidir ampliamente en la no justificación del patrimonio de cierre, debido a que el método subvalúa los patrimonios iniciales, y sobrevalúa los resultados y los patrimonios finales”.
En relación a su pericia y la documental que presenta, Wigand señala que “el incremento patrimonial de Álvarez se encuentra justificado por el conjunto de sus ingresos menos consumos y gastos en el período objeto del informe”.
Remarca que “existe una evolución armónica de patrimonio con lo que se puede afirmar que estarían considerados todos los bienes significativos, salvo en algunos períodos intermedios, de los cuales se expone en particular el presente informe”, señala.
La pericia de Wigand, para acreditar ingresos, detalla los viáticos cobrados por Santiago Álvarez. Si en el año 1992 el ex ministro cobró por sueldos 25.976 pesos, tuvo ingresos por viáticos por 5.374 pesos. En los años siguientes los ingresos y viáticos fueron: 1993: 31.839 pesos (2.923 pesos en viáticos); 1994: 35.841 pesos (4.107 pesos); 1995: 34.841 pesos (5.902 pesos); 1996: 33.686 pesos (7.522 pesos); 1997: 33.373 pesos (11.612 pesos); 1998: 33.137 pesos (5.689 pesos); 1999: 31.427 pesos (7.030 pesos); 2000: 13.542 pesos; 2001: 20.108 pesos; 2002: 43.170 pesos; 2003: 33.309 pesos; 2004: 13.024 pesos.
La diferencia entre la pericia oficial y la pericia de parte en torno al incremento patrimonial de 2001 es de varios cientos de miles de pesos. Para Wigand el patrimonio inicial en 2001 era de 283.000 pesos y el final, de 393.000 pesos. Y el salto se produce en el año 2002: para el propio perito de Álvarez pasó de 393.000 pesos a 597.000.
Para la pericia oficial ese incremento patrimonial está en el inicio del negocio agropecuario. En el año 2000 la valuación del negocio agropecuario de Santiago Álvarez (la tenencia de vacas y terneros) fue de 81.937 pesos. En el año 2001 el valor de la actividad agropecuaria fue de 501.543 pesos; en 2002, de 591.600 pesos; en 2003, de 664.691 pesos, y en el año 2004, de 623.054 pesos.
Las diferencias de métodos e interpretaciones del patrimonio entre la pericia oficial y la de parte están plasmadas en el patrimonio final. Para los peritos Ana Kin y Fernando Gasparini el patrimonio al año 2004 de Santiago Álvarez era de 1.072.119 pesos, mientras que para Gustavo Wigand era de 672.928 pesos. El juez Daniel Ralli, al momento de procesarlo, consideró que el patrimonio de Álvarez al año 2004 era el de la pericia oficial.
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