El crimen de Sandra y una versión cada vez más fuerte: ¿La asesinó una mujer?

El crimen de Sandra y una versión cada vez más fuerte: ¿La asesinó una mujer?
La hipótesis se baraja desde las primeras horas posteriores al homicidio y no perdió fuerza en ningún momento. Hay una sospechosa. El resultado de pericias de ADN y de los pelos hallados en la piel de la víctima serán vitales para dirimir el asunto.
Al día siguiente de que Juan Colo encontrara asesinada a su hija Sandra en la cocina del pelotero “Abracadabra”, situado en la calle Alem 388 de nuestra ciudad, ya se conjeturaba que el brutal homicidio no hubiera sido cometido necesariamente por una persona y, en esa línea, empezó a cobrar fuerza la versión que daba cuenta de una mujer involucrada en el hecho.

Las primeras declaraciones tomadas por el fiscal Angel Quidiello enfocaron la investigación hacia la hipótesis de un crimen pasional –más allá de que hasta el día de hoy no se descarta nada, ni siquiera la muerte por encargo ordenada por alguien que buscaba venganza-, teoría a la que siguen catalogando como la más factible los hombres a cargo de la investigación.

Incluso hay sospechosos: un hombre que trabaja como imprentero, que declaró no conocer a la víctima pero después se contradijo; su mujer –de aspecto fornido y que a simple vista parece reunir una fuerza física importante- y otro sujeto, conocido de ambos y que tiempo atrás había mantenido una relación con Soledad, la hermana de Sandra.

Pero claro, para avanzar desde el terreno de la sospecha a la detención y posterior imputación hacen falta pruebas, y es en ese punto donde está haciendo agua la pesquisa.

Lo que perciben en la causa es que la pista del triángulo amoroso no es descabellada y que, de ser así, no se puede descartar que alguien del sexo femenino haya sido quien ejecutó a Colo.

¿La puede haber matado una mujer? Le preguntó DEMOCRACIA a uno de los pocos funcionarios que se animan a dialogar con la prensa pese a la prohibición ordenada por el fiscal general de los Tribunales de Junín, Juan Manuel Mastrorilli, a los distintos actores abocados al caso para que no filtren información. “Sí, la puede haber matado una mujer. En realidad, todo es posible”, respondió el hombre consultado, dejando en esta última frase la impresión de que los elementos que Quidiello y su gente tienen a disposición continúan careciendo de fuerza para develar el nombre de quién o quiénes golpearon y estrangularon a la hermana de Claudia Colo, la joven asesinada a sangre fría por José Luis Correa el 15 de enero del año 2000.

Salvaje homicidio

Sandra Colo tenía 43 años y su cuerpo fue hallado por Juan, su padre, a las 13.30 del jueves, en el interior del salón de juegos infantiles “Abracadabra”, donde ella trabajaba.

La autopsia ubica la posible data del deceso entre las 10 y las 12 horas de ese día, y que el mismo se produjo por asfixia mecánica por estrangulación a lazo. Además se acreditó la existencia de politraumas faciales y estallido hepático por aplastamiento.

De las revisiones efectuadas en la escena del homicidio se estableció el faltante de dos sumas de dinero en efectivo -150 y 500 pesos- contenidas en sendas billeteras, pertenecientes al propietario del lugar, quien acreditó la sustracción a través de su testimonio.

“Si no se descubre nada a través de las llamadas telefónicas y los mensajes de texto enviados y recibidos por Sandra en su celular, yo la veo muy difícil”, deslizó un alto funcionario de la seguridad juninense, bajo la condición de que su nombre no sea publicado para no abrir grietas internas en la pesquisa. Y agregó: “Si esto en realidad no fue un acto pasional, una ira del momento, sino la obra de un sicario, las chances de que se llegue a buen puerto son mínimas”.

De todas formas, dentro de un terreno fértil en teorías, la hipótesis del “escarmiento” como derivación de una relación amorosa sigue plenamente vigente.

En tren de impresiones, la calle no se queda atrás a la hora de emitir una visión escéptica. Sin ir más lejos, en la encuesta publicada por DEMOCRACIA en su página web, el 52 por ciento de los votantes descree que el hecho sea esclarecido. ¿Simplemente un dato? Por un lado sí, porque no influye en la cuestión de fondo, pero que no deja de reflejar la falta de garantías que el juninense siente recibir de sus funcionarios judiciales.

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