Crimen de Prada: Cada vez más cerca de la hipótesis de un ajuste de cuentas

Se inició juicio por el crimen de Claudio Omar Prada, ocurrido en junio de 2009 en Ushuaia. Cuatro personas están acusadas de haber matado a la víctima por encargo, en un supuesto ajuste de cuentas por tema de drogas. En las dos primeras jornadas hubo testimonios reveladores. Una trama de intriga en la que aparecen 100 kilos de cocaína.

El juicio más esperado del año comenzó. Fue sin lugar a dudas la investigación más ardua que realizó la Policía en los últimos años en Ushuaia. Incluyó viajes, persecuciones cinematográficas, detenciones en villas en distintas partes del país, allanamientos en varias provincias, prófugos y muchas expectativas a un año de un asesinato que fue una verdadera ejecución.

Claudio Prada fue asesinado el 21 de junio de 2009 en su vivienda del barrio Río Pipo, en Ushuaia, donde fue hallado golpeado y rematado con un tiro en la cabeza. Rápidamente comenzaron las investigaciones que no tardaron en arrojar los primeros resultados. Desde un comienzo se trabajó con la hipótesis de un ajuste de cuentas por tema de drogas. Con el paso del tiempo la Justicia trabajaba en conjunto con la Policía y con la Brigada de Investigaciones, desde donde se montaron amplios operativos y procedimientos tanto en la capital fueguina como en el resto del país.

Las primeras dos detenciones se produjeron a poco menos de un mes de ocurrido el crimen, cuando en allanamientos realizados se detuvo a dos hombres fueguinos. Se trata de Ángel Avanzato y Gustavo Zapata, quienes tendrían conexión directa con el crimen investigado.

Las líneas investigativas que realizó la Policía llevaron a realizar allanamientos en la ciudad de Santa Fe, donde dos sujetos fueron detenidos. Uno de ellos en una persecución policial que realizaron efectivos de Ushuaia con la colaboración de la policía santafesina, en una peligrosa villa de aquella ciudad. Se trata de dos conocidos delincuentes, Gustavo Farias de 34 años y Héctor Caraffa de 27, ambos con antecedentes por robos y drogas.

Los dos santafesinos ingresaron a la provincia con documentos apócrifos la semana que se produjo el crimen y son apuntados como los autores del hecho por encargo.

El juicio comenzó a pesar de aún haber dos personas prófugas. Se trata de un fueguino, Diego "Diente" Pérez, y un santafesino, Maximiliano Farias, hermano de Gustavo, también imputado en la causa por "Homicidio agravado por premeditación".

La primera y extensa jornada de juicio se inició el jueves, cuando la fiscal Karina Echazú dio lectura a la causa y dio cuenta de los detalles de la investigación que llevaron a los cuatro imputados al banquillo de los acusados.

El Tribunal de Juicio integrado por los jueces, Magraner, Pagano Zabalía y García Arpón comenzó debatiendo un pedido de la defensa integrada por el abogado Alejandro Berola y los defensores Julián De Martino y Gustavo Ariznabarreta, desde donde plantearon al Tribunal la nulidad de una cantidad importante de testigos. De un total de 45 solo 15 habían declarado en el Juzgado durante la instrucción de la causa, el resto lo había hecho en sede policial y por ello pedían desestimarlos. Luego de un breve cuarto intermedio los jueces dieron lugar, aunque solo a algunos de los testigos.

En el banquillo

Los primeros en sentarse frente al Tribunal fueron los acusados Farias, Caraffa, Avanzato y Zapata; todos ellos se negaron a declarar aunque sus declaraciones fueron incluidas por lectura, declaraciones que habían realizado luego de ser detenidos en la etapa de instrucción.

De las cuatro, la declaración más llamativa fue la de Farias, donde afirma que llegó a Ushuaia por un negocio relacionado con el narcotráfico pero nada tenía que ver con Prada. Declaró que el "negocio" al llegar a Ushuaia se "pinchó" y retornó a Santa Fe, por los que pidió que se investigue y negó su participación en el homicidio. También dejó entrever que no estaban investigando a las personas que mataron a Prada y al parecer, estaba al tanto del viaje de un velero a Europa. Caraffa dijo, en cambio, que nunca había arribado a la capital fueguina.

En horas de la tarde, los familiares de Prada los hermanos, Damián y Cristian además de los padres, fueron parte de los testimonios que tuvieron lugar en el debate oral. Aseguraron conocer el temor de Claudio Prada por su vida. Uno de sus hermanos, Cristian Prada, dijo que su hermano le había contado que estaba involucrado en un tema de drogas, que se había quedado con "un vuelto" y que "era hombre muerto", como si estuviese esperando que lo busquen.

Cristian Prada quien es abogado, se presentará como querellante, luego de su testimonio que prestó en el juicio; comentó una charla que mantuvo con su hermano, donde le contaba que en un viaje frustrado a Europa se había visto involucrado en un negocio de drogas, aunque no le especificó la cantidad.

Damián, el otro hermano de Prada, sabía también del negocio de la droga, aunque acusó directamente al prófugo Diego "Diente" Pérez de haber sido, según lo relatado por Claudio Prada, quien negoció la droga en Brasil.

Roberto Torres fue uno de los amigos de Claudio Prada que declaró, dijo que Prada tenía miedo, se sentía perseguido y sabía que lo iban a matar, porque se había quedado con un vuelto de drogas.

El misterioso velero y la cocaína

Tras la declaración de los familiares hubo una nueva rueda de testigos, donde declararon amigos y conocidos de la víctima. Un testimonio clave fue el del capitán del "famoso" velero, Mauricio Fontana, quien al comienzo de su declaración aclaró que cambiaría la versión brindada en la instrucción del juicio.

Contó que fue contratado desde el norte del país para llevar una embarcación desde el puerto de Buenos Aires hacia Europa. La pequeña embarcación habría sido comprada por un español y había que trasladarla hasta aquel país. Como el viaje era largo le pidió a Claudio Prada, con quien tenía una amistad, que lo acompañase en la travesía, a lo que este accedió.

En el camino, cerca de Brasil, la embarcación sufrió una avería según relató Fontana, a quien le llamó la atención desde un principio la cantidad de bidones con combustible que había en el barco, más allá del consumo del viaje.

Al llegar a Brasil se dieron cuenta que detrás de esos bidones había una falsa pared, y que tras ella había ocultos cerca de 100 kilos de cocaína.

Ante esta situación, sumado a la avería que presentaba la embarcación, temieron que sucediera algo y ocultaron la mercancía en una playa de Brasil, donde colocaron un GPS para tener la ubicación del lugar donde ocultaron la droga. Tras ello, Fontana comentó que intentó comunicarse vía teléfono satelital con quien lo había contratado para trasladar la embarcación, aunque tras algunas cortas conversaciones no volvió a contestar el teléfono, por lo que decidieron retornar en principio a Buenos Aires y luego a Ushuaia.

Prada le habría comentado, tiempo después de la vuelta, que se había contactado con "Diente" Pérez para comercializar la droga que se encontraba en Brasil, y ante esto Fontana lo habría intentado convencer que no se metiera en esos temas, aunque solo pudo persuadirse de participar el mismo. Y desde el momento del hallazgo temió por su vida, e incluso dejó entrever que no entendía como continuaba vivo habiéndose involucrado en un tema "tan delicado".

Este fue quizás el testimonio más fuerte de lo que va del debate oral, con lo cual toma aún más fuerza la teoría que a Claudio Prada lo mataron por un ajuste de cuentas relacionado con drogas, como presume la fiscal.

El próximo lunes continuará el juicio por la mañana, con la declaración de los últimos testigos para luego dar paso a los alegatos.

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