En marzo de 2009, la firma gastó $ 8 millones en mano de obra. En junio pasado, el rubro llevó $ 12,6 millones, sin contar monotributistas. Una de las fiscalizadoras advierte sobre el ingreso de personal.
El dato surge de los datos declarados por la firma a la Comisión Fiscalizadora –integrada por el Ejecutivo y representantes oficialistas y opositores del Concejo Deliberante– que sigue su comportamiento. Según los informes de ese cuerpo disponibles hasta el mes de junio en el cuerpo legislativo, en marzo de 2009 Crese afrontó un costo laboral total –incluyendo cargas sociales, ART, y demás ítems– de ocho millones de pesos. 16 meses después, en junio último, esa cifra fue de 12,6 millones de pesos.
Alejandra Ferrero, miembro de la comisión por la UCR, aclaró que esa cifra (consignada en los documentos bajo el rubro “mano de obra”) no incluye la remuneración de monotributistas. Esta última es computada en el ítem “honorarios”, que en junio sumó otros 243 mil pesos.
De la lectura del propio informe de los fiscalizadores surge que lo que gastó Crese en mano de obra en junio equivalió al 73 por ciento de sus ingresos operativos, donde la mayoría proviene del canon de 15,3 millones de pesos que le abona la Municipalidad de Córdoba, sin contar el IVA.
Si, en cambio, se compara el gasto en sueldos de junio último con el del primer mes de vida de Crese (en febrero de 2009, 5,7 millones de pesos), la partida creció más del doble. Sin embargo, se supone que esa liquidación de arranque de la firma incluye jornadas no abonadas en su totalidad, a personal que se fue incorporando.
Más y más caros. Más empleados, y con sueldos más caros. En síntesis, eso explica el incremento del gasto, impactado por la suba salarial del 17 por ciento que lograron los recolectores afiliados al Surbac. acordado por el gremio de Camioneros en paritarias y cobrado en forma escalonada entre julio de 2009 y julio de 2010; y por un incremento salarial del seis por ciento a directivos.
Junto con eso, otro factor que hizo crecer el gasto fue el aumento de personal, un aspecto de la empresa bajo la mira de los fiscalizadores de la oposición. Su primer informe señala que Crese arrancó con 1.316 trabajadores en relación de dependencia y ocho monotributistas, en febrero de 2009. En junio de este año, ese plantel sumaba 1.416 y 31, respectivamente: 123 empleados más.
Sin embargo, el propio presidente de Crese, Eduardo García, anunció la incorporación de unas 70 personas en agosto, asignadas a ampliar el servicio de barrido. Así, el plantel actual de la firma superaría los 1.500 trabajadores, un número que el directivo evitó confirmar (ver Hay más gente...). Con esa dotación, el gasto en mano de obra se ubicaría bastante por encima de lo acusado en junio.
Todos somos camioneros. Un tercer factor que colaboró –aunque en menor medida– con el “encarecimiento” del personal, es el cambio de encuadre gremial de parte de los trabajadores en relación de dependencia. En el plantel que recibió Crese de Cliba, la mayoría de los empleados (1.133) pertenecían al Surbac, el sindicado de recolectores que gravita bajo la órbita de Camioneros, la poderosa entidad liderada a nivel nacional por Hugo Moyano. Pero el personal del enterramiento de Bouwer (55 empleados) estaba encuadrado en el convenio salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), y otros 13 trabajadores bajo el de Comercio. Los niveles salariales de estos dos últimos son muy inferiores a las logradas por el Surbac.
En mayo, esa situación cambió: el único gremio actuante en la empresa es el Surbac, bajo cuyo convenio fue reencuadrado el personal del enterramiento. Esa migración es uno de los tantos indicadores del poder que tiene el sindicado puertas adentro de la empresa, una situación señalada como “crítica” desde la Comisión Fiscalizadora (ver El plantel...). La entidad participa incluso formalmente de la conducción mediante su director y gerente obreros.
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“Hay más porque damos más servicios”
Eduardo García, presidente de Crese, negó que la firma haya sumado personal por encima de lo “recomendable”, y justificó las incorporaciones por “refuerzo y ampliación de servicios”. A la vez, el directivo admitió que en agosto se sumaron “unas 70 personas” a la empresa, para ampliar el barrido de calles. Consultado el viernes sobre si eso elevó el plantel total de Crese por encima de los 1.500 empleados, evitó confirmar la cifra por “no contar con información precisa (en ese momento)”, ni poder solicitarla a esa hora al gerente de Recursos Humanos. El sábado no fue posible ubicarlo telefónicamente.
“El crecimiento de personal tiene que ver con el crecimiento de servicios. Desde su arranque, Crese pasó de cubrir 62 rutas diarias y 62 nocturnas a 66 en cada turno, ya que acortó recorridos para llegar a cubrirlos en un ciento por ciento. Cada ruta es un camión y tres personas más”, señaló.
Sobre las altas de agosto, dijo: “Fue para reforzar el barrido, porque no llegábamos a cubrir una frecuencia semanal en todos los barrios de la ciudad. También incorporamos el servicio diario en La Cañada, además del que ya existe 24 horas en el centro”, agregó.
Otra prestación que sumó Crese en 2009 fue la recolección diferencia en algunos barrios, una servicio al que afectó una pequeña dotación de personal. García también apuntó la incorporación de nuevos barrios a la recolección común.

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