Hoy se cumplen ocho décadas de su partida terrenal y por ello se espera una multitud en las tres misas que serán a las 10:00, 16:00 y 18:00 en la Capilla del Colegio del Huerto, donde descansan sus restos.
Por tal motivo hoy se oficiarán tres misas en la Capilla del Colegio Nuestra Señora del Huerto: la primera a las 10:00, que será celebrada por el padre Rodrigo Di Pietro; otra a las 16:00, celebrada por el padre Juan Domingo Pisoni; y la última a las 18:00, presidida por el padre Carlos Pérez, sobrino directo de la hermana Crescencia y rector del Santuario de la Virgen de San Nicolás de los Arroyos. También están invitados todos los sacerdotes de la Diócesis de San Nicolás que quieran concelebrar la misa de las 18:00. Finalizada esta celebración actuará el Coro de Padres del Colegio San José.
Con gran júbilo viven por estos días las comunidades gianellinas y huertanas los preparativos de cara al 17 de noviembre, fecha en que la venerable será proclamada beata en una ceremonia que se realizará en el Circuito “El Panorámico” de nuestra ciudad.
La hermana Josefina Nughedu, encargada de la causa, explicó más detalles sobre el trascendental acto de noviembre: “Posiblemente se realizará a las 11:00 ya que mucha gente demorará en llegar. Diariamente muchísima gente pregunta a qué hora y qué día se desarrollará para alojarse en Pergamino e ir previendo su estadía”.
Según informó la religiosa, para el 17 de noviembre está confirmada la presencia de religiosas de la Congregación de las Hermanas del Huerto de Palestina, Belén, Asia, Africa, Estados Unidos, Italia, España, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y por supuesto de toda la Argentina. Lo que no se sabe es cuántas hermanas asistirán: “No sabemos cuántas podrán venir, pero seguramente el Consejo Generalicio vendrá en pleno, lo mismo que las superioras provinciales y delegadas de las delegaciones que tenemos en todo el mundo. Por nuestra parte les estamos preparando el alojamiento y todo lo que podamos disponer para ellas”, comentó la hermana Josefina.
Como actividad previa al acto de beatificación, el viernes 16 de noviembre se realizará una vigilia organizada por el Equipo de Laicos de la Provincia Religiosa de Buenos Aires (ver “Preparan una vigilia antes de la Beatificación”): “Estábamos pensando en realizar unos momentos de oración. Como vienen delegaciones de todas partes, ellas quieren formar parte de la vigilia y se están anotando para actuar en esa vigilia que durará unas dos o tres horas; se realizará tal vez desde las 20:00 hasta las 22:00 en la Plaza Nuestra Señora de la Merced”.
Estas actividades, así como también otras que se están previendo de cara a la beatificación, tienen como significado “entender qué significa este acto, por qué se hace, por qué María Crescencia va a los altares, son todas cuestiones que se deben hacer conocer para que la gente no crea que es una fiesta en la que se aplaude y nada más”, dijo la hermana Josefina, quien aseguró que el clima que viven las comunidades religiosas es totalmente festivo: “Estos días hay que gozarlos plenamente, es la primera religiosa que vamos a tener en los altares después del padre fundador (San Antonio María Gianelli), así que eso da una idea de cómo se están preparando y lo que significa este acto”.
Manifestaciones celestiales
Poco antes de morir, sor Crescencia tuvo manifestaciones verdaderamente celestiales: vio al padre fundador de la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto sonriéndole mientras se acercaba a ella; vio que la Santísima Virgen se movía de su cuadro y que el Niño Jesús parecía desprenderse de los brazos de su Madre, inclinándose hacia ella.
Juntando sus manos delante del Corazón de Jesús, repitió la jaculatoria que el propio Cristo le enseñó: “Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten misericordia de nosotros”.
La imagen del Corazón de Jesús con quien la hermana Crescencia mantuvo diálogo fervoroso se venera en un cuadro que permanece en el Colegio del Huerto de Quillota (Chile). Al Sagrado Corazón, con plena confianza le pidió: bendición para ella y para las hermanas; fuerzas para que las hermanas puedan combatir con valor; bendición para su amado Instituto del Huerto del cual estaba plenamente agradecida; una bendición especial para Chile, mientras ofrecía el sacrificio de su vida por la paz y la tranquilidad de esa Nación.
Murió sonriendo, dijo un testigo, dejando a todos -sacerdote, superiora y hermanas- profundamente conmovidos ante una muerte tan santa. La madre Ludovica Bonoris dirá luego a su mamá Ema en una carta: “Nunca he visto una muerte tan santa, semejante a la de Santa Teresita del Niño Jesús”.
Después de las honras fúnebres de quienes la consideraban “una santita”, fue conducida al cementerio. Pocos años después el Instituto quiso trasladar su cuerpo a Quillota, Chile, pero desistió porque la población pidió que las hermanas dejaran con ellos a “su santita”. La madre Astudillo escribía proféticamente a la mamá de la llamada dulce violeta: “Un día veremos a nuestra querida hermana en los altares”. Esta expresión se hizo realidad y hoy está a sólo días de su beatificación.
Comentá la nota