Crecimiento y liderazgo, marcas de Brasil potencia

Fernando Gonzalez

Hubo un tiempo en que la mirada argentina se enfocaba en la potencia de la economía estadounidense; en el crecimiento del mercado inmobiliario español o en la pujanza de los tigres del sudeste asiático. Hoy, a excepción de la lejana realidad china, los ejemplos a observar son más cercanos porque están en la región. Y Brasil es el país que sobresale hoy, sobre todo ahora que los especialistas le adjudican el haber desplazado a Gran Bretaña como sexta potencia económica global.

Un mercado de 200 millones de habitantes; una burguesía empresaria emprendedora como pocas y una diplomacia de primera línea son los puntos más altos de un país que capitalizó la consolidación de su liderazgo regional desde el arranque del Mercosur en 1985. La continuidad del crecimiento en las gestiones de Fernando Henrique Cardoso, Lula y Dilma Rouseff hicieron el resto. Claro que no todo es color de rosa en Brasil. La corrupción sigue haciendo estragos en su dirigencia política y la brecha entre los más ricos y los más pobres es aún demasiado grande para un país que debe distribuir mucho más esa riqueza.

De todos modos, vale la pena mirar hacia Brasil y valorar este presente que lo encuentra entre los grandes países de este tiempo.

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