Por Tomás BulatUno de los grandes debates en la Argentina y en el mundo, luego de una recesión es si la recuperación posterior genera empleos, en la misma proporción de los que se destruyeron durante la recesión.
Para ello veamos primero como funciona el mercado laboral.
Oferta laboral: El desempleado es toda aquella persona que quiere y busca trabajo y no consigue. Es importante definir bien esto, ya que si uno no hace nada todo el día, pero no busca trabajo, es estudiante, jubilado, ama de casa, rentista o simplemente vago, pero no desempleado.
Las razones por las que aumenta la oferta laboral son las siguientes.
1.- Crecimiento vegetativo: Cada año el país tiene más habitante y por lo tanto más gente tiene que ir a trabajar. Aproximadamente se incorporan al mercado de trabajo el 1,2% de la fuerza laboral, lo que implica un poco más de 200.000 nuevos trabajadores por año.
2.- Una mayor incorporación de la mujer al mercado laboral, tanto en las clases más bajas como en las medias.
3.- El hecho de que el sistema escolar no contenga a los alumnos y en lugar de estudiar busquen trabajo o aquellos jubilados que deberían estar retirados, pero que para compensar ingresos trabajan en tareas diversas, como ser cuidadores de garaje u otros.
4.- Finalmente, el efecto económico, es decir la reacción a los salarios. Normalmente las familias tratan de mantener el ingreso familiar constante o creciente. Por lo tanto si el jefe de hogar pierde el empleo o pierde ingresos por horas extras, es muy posible que otros miembros de la familia salgan a buscar empleo.
Como se aprecia, de estas 4 razones, 2 son culturales (crecimiento vegetativo e incorporación de la mujer al mercado laboral) 1 es resultado de la política social y finalmente la ultima vinculada a la situación económica.
Por lo tanto la oferta laboral se ataca de varios frentes y es probable que el plan de asignación familiar por hijo este retirando del mercado laboral a algunas mujeres con varios hijos, ya que tienen este ingreso. Esa es una buena noticia, ya que se dedican más a sus hijos y no a tareas poco productivas y poco redituables.
Por lo tanto, la oferta laboral crece anualmente en cerca de 200.000 / 250.000 personas netas. Las políticas sociales y los incrementos salariales están haciendo reducir la oferta laboral, por lo tanto el desempleo desciende porque hay menos gente que busca trabajo.
Demanda laboral: El otro lado de la ecuación es la demanda laboral, es decir aquellos que contratan a personas para realizar tareas productivas. Aquí los sectores son principalmente dos
El sector privado, donde el gran empleo se lo lleva el denominado sector servicios. En la medida que el consumo interno se impulsa, la generación de empleo consigue un importante impulso.
El sector público. Es el otro gran demandante de empleo, sea en el nivel nacional, provincial y municipal. Es lógico que la necesidad de empleo del estado crezca. A más habitantes se necesitan más docentes, más médicos, más policías, más jueces, etc. Seguramente también hay más ñoquis.
De todas maneras la lógica de generación de empleo entre los sectores es distinta. Uno tiene que ver con la rentabilidad económica mientras que el otro es con una lógica de servicios y política.
Tanto es así, que durante el año 2009, el empleo privado cayó un 1,7% mientras que el sector público creció un 5,9%. Es decir que en recesión el empleo privado cae y el público funciona como colchón.
La recuperación sin empleo: Hace pocos días salieron publicados los datos de empleo del primer trimestre del 2010. Acorde a ello la tasa de empleo bajo en 0,1, pasando de 42,3 a 42,2. Es decir que a pesar de la fuerte recuperación desde enero, el impacto en la demanda es “no positivo”. Esto no significa que no se crearon empleos.
Significa que se crearon, pero no en la magnitud suficiente que se necesita para poder abastecer el crecimiento de la oferta del mercado de trabajo. De hecho el desempleo bajó, porque la tasa de actividad descendió 0,1. De no haber sido así, el desempleo hubiera aumentado.
Esto muestra que, si bien se ha recuperado la economía en los primeros meses del 2010, el impacto en el empleo deja bastante que desear.
Hay que tener cuidado, porque por mejorar las condiciones de trabajo de los que ya lo tienen, no estemos impidiendo de ingresar a los que no lo tienen y más lo necesitan.

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