«El crecimiento debe darse con acompañamiento del Estado»

Así lo sostuvo en diálogo con El Sureño la secretaria de Desarrollo Local y PyMES, Carolina Hernández. Aseguró que las pequeñas y medianas empresas fueguinas suelen tener dificultades de acceso a créditos, ya que un gran porcentaje de esta herramienta se destina al consumo y no así a la producción.
RIO GRANDE.- Desde el año 2003, las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) adquirieron un rol protagónico en el crecimiento de la economía. La expansión del segmento fue tan amplia que las PyMEs representan actualmente el 99 por ciento de las empresas en la Argentina, el 42 por ciento de las ventas totales y el 70 por ciento del empleo en blanco, según datos del Ministerio de Industria de Nación.

Las estadíticas elaboradas por Nación destacan el crecimiento de este sector entre 2003-2011 indicando que, en ese período, el número neto de nuevas empresas creadas alcanzó las 140.000 (38 por ciento de crecimiento) en todo el país, siendo la mayoría de ellas (65 por ciento) fundadas por emprendedores menores de 35 años.

Del total incrementado, 14.000 fueron nuevas empresas industriales y alrededor de 2.400 (crecimiento del 20 por ciento respecto a valores anteriores a 2003) se incorporaron al mercado exportador.

Otro dato relevante es que en dicho período se triplicaron de 80 a 280 la cantidad de parques industriales, y lo que es más importante, la cantidad de PyMEs dentro de esos parques aumentó un 345 por ciento, llegando casi a 8.000.

En dichos establecimientos, el empleo creció más del 300%, alcanzando los 240 mil puestos de trabajo.

Realidad fueguina

Consultada por El Sureño sobre la situación en Tierra del Fuego, la secretaria de Desarrollo Local y PyMEs, Carolina Hernández, destacó que el crecimiento de este sector a nivel nacional se produjo a partir de «una gran articulación público y privada», destacando así el rol activo del Estado «para definir una estrategia de desarrollo».

«En ese marco, el Estado debe ser capaz de responder a las necesidades en tiempo y forma de las micro, pequeñas y medianas empresas, y para esto debió poner a disposición de las empresas un gran abanico de herramientas para responder a las necesidades de cada segmento o tipo de producción y productor», detalló.

Capacitación; asistencia técnica y financiamiento son al menos tres herramientas que, de acuerdo a la funcionaria del Ministerio de Industria, deben tenerse en cuenta para reconocer las diferentes realidades de las PyMES: «Si no responden a una necesidad real, no sirven», señaló.

«Siempre remarco la necesidad de responder a las necesidades de los potenciales beneficiarios, porque no sirve de nada diseñar una herramienta si ésta no va a ser utilizada por nadie simplemente porque no le sirve, porque no resuelve sus problemas o porque sencillamente no puede acceder a ella», afirmó.

Censo PyMEs

Consultada sobre el número de PyMEs que existen en Tierra del Fuego, Hernández recordó que actualmente se está llevando adelante un relevamiento a nivel provincial (el primero en su tipo), por lo que aún no existen datos estadísticos finales.

«Disponemos de datos parcializados y esto nos da la cantidad de empresas que tenemos hoy; no así la que teníamos en años anteriores, pero contar con esta herramienta será fundamental de ahora en más para poder medir y mejorar nuestra planificación, y es por eso que estamos trabajando fuertemente en eso», indicó.

Sin embargo, la funcionaria sostuvo que, aún sin contar con los datos definitivos del relevamiento, «sabemos que uno de los principales problemas radica en reconocer la importancia de una política de crédito flexible, accesible y que precisamente reconozca esas diferencias estructurales de las que hablábamos antes».

«Hay sectores con grandes dificultades para acceder a los créditos, lo que les permitiría a muchos empresarios resolver el conflicto en la cadena de pagos, comprar herramientas o capital de trabajo, pero principalmente tener acceso a la tecnología, lo cual genera mayor competitividad», explicó.

De acuerdo a la Secretaría a su cargo, Hernández remarcó que esta situación «es una realidad en nuestra provincia, ya que muchas empresas no son sujetos de créditos; es decir, no pueden acceder a las fuentes de financiamiento, de modo que es en esto sobre lo que más debemos trabajar».

«Mucho del crédito disponible va al consumo y no a la producción. Está muy bueno eso, pero no es suficiente para sostener una estrategia de desarrollo. Si no existe una expansión del crédito para la producción, los límites del crecimiento los tenés enfrente y un empresario puede invertir con capital propio, pero eso no alcanza», reconoció.

«¿Quién podría pensar en una estrategia de desarrollo pensando sólo en la inversión que los privados pueden hacer con su propio dinero?», se preguntó la funcionaria.

La mayoría de las provincias que más crecen tienen sus propias líneas de financiamiento y bonifican las tasas para beneficiar al productor. De ese modo se apalanca el crecimiento y se incentiva el valor y la generación de empleo.

En Tierra del Fuego, contando con una entidad bancaria propia como el Banco de Tierra del Fuego, resulta prácticamente inadmisible que no se disponga de líneas crediticias que tengan en cuenta las distintas realidades que atraviesan las PyMEs.

«Venimos trabajando fuertemente en el desarrollo de proveedores locales y necesitamos de esta herramienta para complementar todos los esfuerzos, tanto públicos como privados», dijo la funcionaria, para quien «trabajar en eso es una responsabilidad del Estado».

«El estado debe aportar las herramientas desde el punto de vista técnico y financiero, pero también las PyMEs tienen que aceptar el desafío y asumir la parte del desarrollo que les corresponde», aseguró.

PyMEs: distribución por provincias

RIO GRANDE.- Según datos a 2008 proporcionada por la SEPyME, los que no distan de la realidad imperante en 2011, en la provincia de Buenos Aires se concentran el 32% de las MiPyMES, seguida por Capital Federal con el 23%, Santa Fe un 11%, Córdoba el 10%, Mendoza un 4% y Entre Ríos el 3%, como los distritos en donde hay instaladas más empresas. En el resto de las provincias la cantidad de pymes instaladas es bastante menor pero homogénea.

Las políticas de incentivos aplicadas desde 2003 han podido recuperar una década de destrucción del aparato productivo, en la que las PyMEs fueron principalmente las más afectadas. Hoy el eje del desarrollo pasa por el agregado de valor, siendo ésta una variable fundamental para explicar el crecimiento y desarrollo del entramado productivo local.

La utilización de la capacidad ociosa, la sustitución de importaciones y la expansión del mercado interno, han permitido apuntalar la economía en general, y al crecimiento de las PyMEs en particular.

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