El crecimiento de la Coparticipación Federal cayó al 24 por ciento anual

Los datos oficiales referidos al primer trimestre de 2012 confirman que el incremento de la recaudación impositiva se desaceleró y, con ello, se produjo una merma en los recursos que automáticamente se transfieren a las provincias. Así lo revela el último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
En los últimos meses, las quejas de gobernadores, incluido el tucumano José Alperovich, por una merma en los envíos de recursos coparticipables desde la Nación, se volvieron una constante. Inclusive, en el caso de Buenos Aires, esta situación, aunque también con algún aditamento político, le generó fuertes inconvenientes a la administración de Daniel Scioli.

Según el último informe elaborado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) esta situación obedece a que, según datos referidos al primer semestre del año, el crecimiento de la recaudación impositiva se desacelera y, con ello, los recursos que automáticamente se transfieren a las provincias.

A propósito, concluido junio, se dispone de información provisoria sobre los impuestos distribuidos automáticamente a las provincias en el primer semestre del año 2012. Estos datos, provenientes del Ministerio de Economía, muestran que en la primera mitad del año 2010, la distribución automática de impuestos nacionales a las provincias tuvo un crecimiento interanual de 34 por ciento en valores nominales. En el primer semestre de 2011, dicho crecimiento bajó a un 33 por ciento, mientras que en los primeros 6 meses del año en curso, el crecimiento de los recursos nacionales transferidos automáticamente a las provincias cayó a una tasa del 24 por ciento interanual.

Estos datos son oficiales y, si bien provisorios, muestran con claridad que el crecimiento de los recursos fiscales que llegan a las provincias por la vía de la distribución automática se está desacelerando.

Causas y consecuencias

Según IDESA, "no se trata de una caída abrupta, pero merece ser tenida en cuenta porque tiene impactos relevantes sobre las finanzas provinciales. Un testimonio concreto es la imposibilidad de la provincia de Buenos Aires de cumplir con el pago del medio aguinaldo correspondiente a la primera mitad del 2012", graficó el informe.

El estudio también resalta que la restricción fiscal de las provincias todavía no es tan severa como la experimentada en el año 2009, cuando la distribución automática creció apenas un 9 por ciento. Sin embargo, advierte que "en la actualidad se cuenta con menos márgenes de acción. En el año 2009 se pudo apelar a crear el Fondo Federal Solidario, que consiste en distribuir el 30 por ciento de las retenciones a las exportaciones de soja entre las provincias. En cambio ahora las disponibilidades son mucho más acotadas", fundamentó el Instituto.

De acuerdo al estudio, este cambio no es abrupto y, por ende, sus consecuencias no deberían generar grandes dificultades a los gobernadores, siempre y cuando no siga creciendo el gasto público de la manera en que lo vino haciendo en los últimos años.

IDESA advirtió que "de no mediar un cambio de estrategia, las dificultades que exterioriza la provincia de Buenos Aires deberían considerarse como el primer síntoma de una crisis fiscal más profunda y generalizada con riesgo de contagiar al resto del país".

Como se recordará, la Constitución Nacional adopta una organización federal, pero la mayor parte del cobro de impuestos está a cargo de la Nación, más precisamente de la AFIP. Los servicios más importantes, en cambio, como la educación y la salud pública, la seguridad, la administración de justicia y la infraestructura urbana, son gestionados por las provincias. Por esto, una porción de los impuestos que recauda el Estado nacional son distribuidos automáticamente a las provincias aplicando un complejo conjunto de reglas que fija los porcentajes para cada jurisdicción.

Para cumplir con sus responsabilidades, las provincias se financian con lo que reciben por dicha distribución automática, más lo que cobran por impuestos propios (ingresos brutos, inmobiliario, sellos y otros) y lo que la Nación les transfiere discrecionalmente de sus propios recursos.

Según IDESA "la escasez de recursos fiscales queda al desnudo con la insistencia de no actualizar el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias personales y el relativamente modesto auxilio financiero otorgado por la Nación a la provincia de Buenos Aires. Agotado el crecimiento de la recaudación impositiva para sostener el crecimiento del gasto público se apela a las reservas del Banco Central, los ahorros apropiados por la ANSES, la emisión espuria de dinero y el ahogo financiero a las provincias", sentenció el organismo.

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