Creció la coparticipación correntina pero no en los valores presupuestados

Los recursos nacionales girados a Corrientes en el primer semestre de 2012 fueron 23% superiores en relación a igual periodo de 2012. Sin embargo, en cinco de los seis meses no alcanzó al piso establecido en el Presupuesto. Los excedentes ya son historia.
En junio, el total de recursos nacionales que recibió Corrientes creció, a igual mes de 2011, un 25,58%. Si bien ingresaron a las arcas de la Provincia desde la administración central poco más de 611 millones de pesos, esta suma es inferior en 20 millones respecto a lo previsto por el Gobierno de Cristina Kirchner en el presupuesto nacional, monto luego traspolado al correntino.

En el primer semestre de 2012 el total de recursos nacionales girados a Corrientes casi alcanzó los 3.000 millones de pesos, lo que equivale a un incremento interanual nominal de casi el 24%. Si bien el crecimiento es importante, es notablemente inferior a la diferencia positiva entre 2010 y 2011 que superó el 33%. Esta caída en los porcentajes determina un par de puntos a analizar. Por un lado, se nota en la caja la desaceleración económica del país. Por otra parte, los mayores valores están por debajo de la inflación prevista por consultoras privadas (no las poco creíbles cifras del INDEC) para el 2012 que señalan rondarán entre el 30% y el 35%.

Sólo en enero de este año, Nación giró a la Provincia los valores previstos en el Presupuesto. Tras el primer mes, los recursos estuvieron por debajo de los montos pronosticados.

Es decir, por quinto periodo consecutivo Corrientes no contó con la totalidad del dinero que tenía pensado engrosaría sus arcas.

En abril pasado, el gobernador Ricardo Colombi ya había advertido que la fuerte caída en el crecimiento interanual continuaría y que los valores no alcanzarían a los montos calculados por Nación en su Presupuesto. Por ello firmó el Decreto que determinó un reajuste en los gastos del Ejecutivo provincial del 20%. El Mandatario invitó a los poderes Legislativo y Judicial a imitar la medida. El convite quedó solo en eso.

Los valores reales por debajo de los montos calculados en el Presupuesto también derivan en falta de excedentes, algo que sí ocurrió en años anteriores y que derivaron en fuertes discusiones con actores políticos y gremiales sobre qué hacer con el dinero que llegó por encima de lo presupuestado. Por lo observado, en 2012 Colombi no tendrá es dolor de cabeza.

La caída en los recursos de coparticipación (quizá el ítem de recursos nacionales girados a las provincias argentinas que más sufrió el declive) repercute en los municipios que deben afrontar costos crecientes para atender los servicios esenciales y las demandas salariales de los trabajadores cuyas familias también padecen el deterioro de sus salarios por la inflación.

Al margen de que los envíos de Coparticipación Federal de Impuestos a Corrientes estuvieron por debajo de lo que Nación había previsto enviar en 2012, las remesas han mostrado también una caída en la tasa de crecimiento respecto al año pasado.

Si bien el incremento interanual se ubicaba en torno al 35% en 2011, con respecto a 2010, lo cual permitía cubrir la inflación, esta tasa se redujo notablemente en los primeros meses de 2012.

Desde el Gobierno provincial, en tanto, destacan la situación de Corrientes frente a otras jurisdicciones que han tenido que desdoblar el pago de sueldos, como Entre Ríos, o aguinaldos, tal es el caso de Buenos Aires que lo pagará en cuatro cuotas, o Santa Cruz, que hace pocos días terminó recién de pagar el segundo medio aguinaldo de 2011.

“En Corrientes pagamos el aguinaldo hace dos semanas, antes del Día del Padre, incluimos aumentos salariales en los sueldos de junio que ya pagamos y estamos dialogando sobre futuras mejoras”, destacó el ministro de Hacienda, Enrique Vaz Torres, y agregó: “La situación de la Provincia de Corrientes es diferente y eso se nota”.

Preocupación

La situación se torna preocupante para Provincia y municipios no sólo por la extinción de los excedentes que permitían cierto margen de maniobra para afrontar la inflación y los mayores costos de los insumos u otorgar aumentos salariales, sino porque el hecho de no recibir mínimamente lo previsto obliga a redireccionar la aplicación de los fondos, estableciendo nuevas prioridades.

“En el caso de un trabajador, es como si le dijeran que le van a pagar $3.000 de sueldo y después le pagan $2.800; esos $200 que no le pagaron a pesar del compromiso, tendrá que cubrirlos de alguna manera en su familia”, ejemplificaron desde el Gobierno.

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