La relación entre kirchneristas y opositores está casi rota por los proyectos que irritan al Gobierno
Los máximos referentes de ambos espacios confiesan que la relación está prácticamente rota en la Cámara de Diputados. La oposición, que quiere recuperar terreno perdido, no cejará en avanzar con proyectos de su agenda que irritan al Gobierno; en una semana, sin ir más lejos, abofeteó al oficialismo con un predictamen para instaurar el 82 por ciento móvil para los jubilados y dio media sanción a la reforma del Consejo de la Magistratura. Le arrebató la presidencia de la comisión bicameral que supervisa la SIDE y, en el Senado, dio dictamen a la reestructuración del Indec.
Para peor, en las últimas horas la oposición le envió un ultimátum al oficialismo para que convoque a las comisiones que preside para destrabar allí los proyectos demorados, o impondrá su mayoría para arrebatarle esos cargos.
El oficialismo no disimula su indignación y afirma que la oposición apela a medidas populistas e irresponsables para congraciarse con la sociedad. "Que se queden con las comisiones y con la presidencia de la Cámara [de Diputados], que se hagan cargo si pueden", advierten los kirchneristas más belicosos.
En los más empinados despachos de la Cámara baja se reconoce que la situación está en un punto de no retorno.
"Estamos al borde de la ruptura de la relación con el oficialismo. Ellos la dañaron seriamente. Debemos recomponerla cuanto antes, pero [Néstor] Kirchner insiste en dinamitarla por todos los medios", sostuvo Federico Pinedo (Pro).
En similar sentido se expresó el jefe del bloque de diputados radicales, Oscar Aguad. "Aquí no se trata de venganza, sino de reivindicar a nuestros electores, los de clase media, humillados por este gobierno. El oficialismo está pagando por haber avanzado sin códigos sobre sus adversarios políticos, humillándolos", enfatizó.
"Nosotros no buscamos la tensión -sostuvo, por su lado, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió-. El oficialismo no entiende las reglas de la democracia, en la que se debate, se vota, se gana o se pierde. Ahora ellos son minoría y no soportan la presión de la Casa Rosada."
La oposición acusó recibo de los escasos resultados que logró en el Congreso, pese a que el oficialismo perdió la mayoría. Por eso se vio obligada a jugar a fondo, aun tensando al límite la convivencia.
La gota que colmó el vaso para el kirchnerismo fue la decisión de la oposición de apropiarse de la comisión bicameral que supervisa la SIDE. Los diputados opositores se la habían prometido al oficialismo, pero volvieron sobre sus pasos e impusieron al frente de la comisión a la peronista disidente Adriana García.
"Si no convocan a la Comisión de Presupuesto y Hacienda, menos aún lo harán con la bicameral de la SIDE", esgrimen los opositores.
"¡Ustedes rompen todos los acuerdos!", estalló Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista de diputados, el martes último, en la intimidad del despacho del presidente del cuerpo, Eduardo Fellner. Según pudo saber LA NACION, aquel mismo día el titular de la Cámara baja, en medio del fuego cruzado entre el oficialismo y oposición, dijo que procura resistir, aunque en un momento amagó apartarse de su cargo.
"Por ahora sigue firme en el cargo, tiene espaldas para soportar la presión. Pero no se va a inmolar", confiesan quienes lo conocen bien de cerca.





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