En la zona rural de Mar del Plata, General Alvarado y Mar Chiquita dicen que aumentaron los asaltos. Cada vez hay más vigiladores en las estancias y menos productores que dejan el ganado suelto. El robo de animales genera preocupación.
En la zona rural de Mar del Plata, General Alvarado y Mar Chiquita, entre otras localidades bonaerenses, dicen que aumentaron los asaltos. El último caso fue insólito: los ladrones se llevaron un molino de agua de un campo ubicado sobre la ruta 88, en la zona de La Polola, camino a Otamendi.
El hecho no fue aislado. El robo de animales (vacas, terneros y novillos) no para de crecer en las estancias, especialmente desde marzo, mes en el que subió el precio de la hacienda. Un dato: muchos productores confiesan que decidieron armarse por la inseguridad.
Entre los objetos de valor, el botín más buscado por los delincuentes va desde máquinas, herramientas y motosierras hasta motores y bombeadores. "Hay robos de todo tipo", dice a LA CAPITAL Carlos Cerboni, director de la comisión directiva de la Sociedad Rural de Mar del Plata.
La metodología que utilizan los asaltantes suele ser violenta: matan a balazos a la vaca, la descuartizan y se llevan la carne. "Los delitos son cometidos por gente profesional", comenta Cerboni. El modus operandi que más se repite es el de un tiro en la cabeza del animal y su posterior faena.
En el campo coinciden en que las patrullas rurales no alcanzan para combatir el delito. Y reclaman mayor presencia policial. "Estamos alerta -afirman-. En los últimos diez años aumentaron los asaltos".
La policía asegura que se intensificaron los operativos en la zona. El subjefe de la Departamental, Lorenzo Velázquez, destaca que en Mar del Plata hay destinados 9 patrulleros para los controles rurales, en Miramar 9, en Balcarce 8 y en Mar Chiquita 5.
Antiguamente la gente del campo no tomaba ningún recaudo de seguridad y dejaba casi todo abierto, desde la tranquera de ingreso hasta el auto sin cerrar. El panorama cambió con el correr de los años. "Ya nadie deja la estancia sin un cuidador", cuentan los productores. Y dicen que la mayoría decidió colocar sistemas de alarma.
El tono de voz de Ricardo Elichiribehety, accionista de la sociedad propietaria de un campo ubicado en General Alvarado, denota cierto fastidio cuando recuerda que le robaron siete animales en una misma noche. El productor no anda con vueltas y va directo al grano: "Estoy armado hasta los dientes".
En los campos de la zona el panorama es similar. Todos coinciden en que los asaltos son frecuentes y aseguran que faltan más patrullajes. "Los delincuentes son reincidentes y los jueces se niegan a encarcelarlos", opina Elichiribehety.
En General Alvarado están tan preocupados por la inseguridad como en Mar Chiquita, donde los vecinos afirman que los robos aumentaron en forma alarmante. "Estamos desamparados", dicen.
El tema generó tanta preocupación que el intendente de esa localidad, Jorge Paredi, mantuvo una reunión con la policía y un grupo de productores. Luego del encuentro, el jefe comunal se comprometió a tomar cartas en el asunto y extremar las medidas de seguridad.
El presidente de la Sociedad Rural de Mar Chiquita, Luis Aceituno, cuenta que la gente está "asustada". Y señala que los campos más chicos fueron los que sufrieron mayor cantidad de robos violentos en el último tiempo. "La preocupación es muy grande", admite.
Una de las consecuencias de la inseguridad es la de haber cambiado el panorama que presenta la zona rural. Quien recorre el campo se encuentra con elementos que antes no se veían en la medida que se ven ahora: perros en cantidad, alarmas, reflectores, encierre de ganado, vigilias y rondines nocturnos.
Los casos de cuatrerismo son una constante en la provincia de Buenos Aires y las denuncias aumentan a medida que suben los precios de la carne equina en el mercado de exportación. ¿Cómo actúan los delincuentes? Por las noches aparecen en la ruta, en medio del campo. Armados con tenazas, los menores de edad ingresan en los potreros cortando alambrados. Eligen un caballo, lo montan y se escapan. Horas más tarde, el animal es vendido en el mercado ilegal.
Según dicen los damnificados, los cuatreros, por lo general, son menores llevados por un acopiador. Se les paga unos $100 por animal robado y, luego, el acopiador puede venderlo a un promedio de $1500 en el mercado negro.
Otro aspecto que facilita el robo de equinos es la poca trazabilidad (seguimiento que se le hace al animal desde que nace hasta que es faenado) que tiene este ganado en comparación con el bovino.
Aviones privados patrullan estancias
Más de 100 avionetas de 54 aeroclubes bonaerenses se sumaron a la prevención del delito y patrullan desde el cielo campos, caminos y autopistas de la provincia de Buenos Aires. La medida fue oficializada tras un acuerdo firmado entre el gobierno de Daniel Scioli y la Confederación Argentina de Entidades Aerodeportivas (Cadea).
El objetivo del plan es que las aeronaves estén a disposición de la policía bonaerense y que, ante el requerimiento de las autoridades de la fuerza provincial, puedan apoyar desde el aire el patrullaje oficial.
Las aeronaves son piloteadas por un instructor o un piloto profesional del staff de los aeroclubes, quienes van acompañados por un policía que no porta armas y que sólo se limita a coordinar acciones con los patrulleros mediante una radio o un teléfono celular.
El combustible para volar las avionetas será solventado por las DDI que soliciten el servicio de avistamiento. A cambio, los instructores y aeroclubes obtendrán más horas de vuelo, lo que suma puntos para sus carreras como pilotos.
Desde el Ministerio de Seguridad y Justicia aclararon que los vuelos servirán para prevenir delitos rurales, controlar la piratería en las rutas y para apoyar las persecuciones policiales.
El plan del gobierno busca que, ante la denuncia de un robo, los aeroclubes tengan listo un avión para salir a patrullar. Los trabajos que se realizan son sólo de avistamiento y los patrulleros son los encargados de comandar los operativos.


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