Tras vivir en menos de tres semanas un sismo y un tsunami destructores, réplicas constantes y un mega apagón, los chilenos están en estado de alerta permanente y con un nuevo enemigo: el estrés agudo, que causa insomnio, angustia y ansiedad.
Señal de los nuevos tiempos es un cartel colocado de manera muy visible en un centro comercial y que avisa que "llegaron generadores eléctricos".
"Todos estamos alterados, todos estamos con un estrés agudo", dice a la AFP Pablo Vera, especialista en psicología clínica de la Universidad de Santiago de Chile.
El miedo
Las conversaciones en la calle giran invariablemente sobre el tema del terremoto, de los miedos, de los daños en hogares y oficinas, y el tema seguirá mientras las réplicas sigan sucediéndose, vapuleando los estremecidos nervios de la población.
Y es eso, precisamente lo que está sucediendo: una desconcertante cantidad de réplicas en distintos sectores del centro-sur de Chile, incluida la capital, que parecen no tener fin pero que según los especialistas en sismografía deberían comenzar a bajar en frecuencia e intensidad.
A esto se suma el apagón que el 14 de marzo dejó sin luz al 90% del país, un hecho que desató nuevos sobresaltos en el estado de ánimo.
Las autoridades advirtieron que los cortes podrán repetirse durante los próximos seis meses, dado que el sistema central de energía quedó averiado por el sismo de 8,8 grados del pasado 27 de febrero.
"En alerta permanente"
Pablo Rodríguez, presidente del Colegio Médico de Chile, sostiene que "lo anormal sería no estar trastornado con una situación así. Ha habido réplicas muy fuertes y la gente está asustada, con miedo, en una situación de alerta permanente".
"El estrés es una situación de defensa ante una agresión, pero en este caso, al ser un estímulo prolongado, la gente termina agotándose, va dejando de dormir, va teniendo síntomas corporales, somatiza", agrega Rodríguez.
Una encuesta de la Sociedad de Medicina del Sueño revela que el 55% de la población chilena declara sufrir alteraciones del sueño, contra el 27% que manifestaba este trastorno antes del terremoto.
"Con el nivel de desorganización que dejó el terremoto, la gente ni siquiera tiene tiempo, dinero o espacio para ir a los especialistas. Pero sí recurre a otras cosas, como pastillas para dormir, tranquilizantes o incluso el alcohol", dice Vera.
El diario Ultimas Noticias da cuenta en un informe sobre el estrés del terremoto que, en líneas generales, han aumentado las ventas de todos los remedios naturales que tienen que ver con el sistema nervioso.
"Ha subido la venta de Flores de Bach, unas especiales para la crisis de pánico. Las ventas se han triplicado", señaló a ese medio la químico farmacéutica Miriam Ampuero, de Farmacias Hahnemann.
Y el pánico se vive a flor de piel porque los terremotos combinan dos elementos clave: son incontrolables e impredecibles. "Tú no puedes controlar el acontecimiento y no puedes anticipar cuándo va a suceder", explica Vera. Y precisa: "Son dos factores esenciales para la alteración psicológica".

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