La oposición pidió investigar a Pimentel, titular del área de Industria, por enriquecimiento ilícito
RIO DE JANEIRO.- Las denuncias por corrupción no dan tregua a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Tras las acusaciones de supuesto tráfico de influencias lanzadas por un diario contra el poderoso ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, la oposición se movilizó y ayer presentó pedidos oficiales de investigación.
Junto con otros aliados opositores, el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) solicitó a la Comisión de Ética de la Presidencia y al Ministerio Público que analicen el caso de Pimentel, sospechado de enriquecimiento ilícito como consecuencia del tráfico de influencias.
Otro pedido similar, iniciado en la Cámara de Diputados, no dio frutos porque la coalición oficialista, encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT), bloqueó la acción.
El lunes, Pimentel, uno de los asesores más cercanos de la mandataria y amigo personal de ella, fue acusado por el diario O Globo de haber recibido cerca de 1,2 millones de dólares de clientes de la consultoría que montó luego de ser alcalde de Belo Horizonte (2002-2009), que este año lograron jugosos contratos con la alcaldía de esa ciudad.
Ayer, el periódico carioca reveló que el ex socio de Pimentel en la Consultoría P-21, Otilio Prado, trabaja ahora para la alcaldía de Belo Horizonte. Además, el hijo de Prado es socio de una de las empresas que contrataron a la consultoría que está en la mira.
En un comunicado, el ministro, miembro del PT, negó cualquier irregularidad. "Se hizo una ilación indebida (?) insinuando una supuesta triangulación", afirmó.
La oposición, en tanto, insistió en que el caso se parece mucho al que llevó a la renuncia del jefe de gabinete de Rousseff, Antonio Palocci, quien en mayo dio inicio a una serie de siete renuncias de ministros acusados de irregularidades, el último de ellos el titular de Trabajo, Carlos Lupi, quien dimitió el domingo.
Antes también fueron obligados a dejar el gobierno por corrupción los ministros de Transportes (Alfredo Nascimento), Agricultura (Wagner Rossi), Turismo (Pedro Novais) y Deportes (Orlando Silva); mientras que el de Defensa (Nelson Jobim) debió irse por las críticas públicas que hizo contra dos colegas del gabinete.
"La historia es la misma. El ministro Pimentel dejó la alcaldía de Belo Horizonte, abrió una firma consultora y prestó servicios a unas empresas que ya trabajaban con ese municipio o que poco después acabaron siendo contratadas", explicó el senador del PSDB Alvaro Dias al comparar la situación de Pimentel con la de Palocci.
Explicaciones públicas
No bien se lanzaron las primeras acusaciones contra Pimentel, la presidenta Rousseff le pidió al funcionario de su confianza que diera explicaciones públicas.
De todos modos, en el Palacio del Planalto se cree que la información sobre la que están basadas las denuncias periodísticas proviene de "fuego enemigo", tal vez algún partido que forma parte de la coalición y que quedó resentido por la pérdida de cargos que tenía bajo su control con alguno de los ministros que fueron obligados anteriormente a salir del gabinete.
La mandataria ya había sido sorprendida -y según fuentes palaciegas, también quedó enojada- con la actitud que tuvo la semana pasada la Comisión de Etica de la Presidencia, que, en un hecho sin precedente, recomendó el alejamiento de Lupi, perteneciente al Partido Democrático Laborista (PDT)..

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