Crece la tensión entre Berlusconi y la Liga Norte

El partido xenófobo condicionó su apoyo al premier a la aprobación de una reforma fiscal

ROMA.- El día después de una segunda y demoledora paliza electoral que lo puso contra las cuerdas, el premier italiano, Silvio Berlusconi, cada vez más presionado por la Liga Norte, su principal socio, se preparaba para la crucial cita con el Parlamento del martes y miércoles próximos, donde podrá verse, negro sobre blanco, si su gobierno aún cuenta con la mayoría para seguir sobreviviendo.

El Cavaliere , cuyo gobierno depende del apoyo de la xenófoba Liga Norte (LN), que está harta de perder elecciones por culpa del premier, intenta jugar la carta de una rebaja de impuestos, una medida que no sólo calmaría al partido de Umberto Bossi sino que podría revertir ese doble voto castigo que le dieron los italianos en las urnas.

El inesperado y arrollador triunfo de los cuatro referéndums que el gobierno de Berlusconi había intentado evitar y boicoteado para que fracasara su quórum fue considerado por todos los analistas un nocaut para la centroderecha gobernante.

Si ya había sido un golpe duro perder la ciudad de Milán, bastión de Berlusconi y cuna de su movimiento político, en las elecciones municipales de hace tan sólo dos semanas, la afluencia récord (superior al 57%) para un referéndum que había sido considerado "inútil" por el premier y el rotundo no (de más del 95%) que recibieron las cuestiones bajo consulta popular terminaron de enviar un mensaje clarísimo.

Los italianos rechazaron masivamente el regreso de la energía nuclear -que impulsaba el Ejecutivo-, la privatización del agua, la determinación de tarifas del servicio hídrico y la denominada ley de legítimo impedimento, que Berlusconi hizo aprobar para evitar presentarse a los cuatro juicios que tiene pendientes en Milán, incluidas las causas por prostitución de menores y abuso de poder.

"Este es el momento de hacer cosas. Hay dificultades, está la crisis económica, pero hace falta coraje, al margen de la prudencia", dijo el ministro del Interior, Roberto Maroni, uno de los líderes de la LN que admitieron que la derrota electoral de este fin de semana podía servir como para corregir el rumbo.

"Mi abuela decía que una bofetada duele pero a veces sirve para recobrar la razón, tomar conciencia y abrir los ojos -sostuvo Maroni-. El gobierno tiene que tomar decisiones valientes y puede hacerlo poniendo enseguida en marcha la reforma fiscal, por más que estemos en un momento difícil."

La LN también perdió sonoramente el referéndum porque muchos de sus votantes desoyeron el llamado a la abstención de Bossi, que ya puso condiciones como para quedarse en el poder. Además de la reforma fiscal -querida por todos los italianos, aplastados por una altísima presión impositiva-, quiere recortar las misiones militares de Italia en el exterior y que algunos ministerios se trasladen al Norte.

"Irresponsabilidad"

Si bien el ministro de Economía, Giulio Tremonti, habló ayer de una reforma fiscal a través de un nuevo sistema con tres alícuotas para el impuesto a las ganancias, también reiteró que en primer lugar debe respetarse el equilibrio de las finanzas públicas.

"Tirar por la borda el balance público es una estrategia que no es para el bien de la gente sino que es producto de la irresponsabilidad", sentenció Tremonti, que dijo que si hay que hacer recortes también los políticos tienen que comenzar a dar el ejemplo y reducir su nivel de gastos.

Comentá la nota