Llevaron el reclamo a la puerta de un boliche, en 11 y 55. Participaron autoconvocados de diferentes puntos del casco urbano
Clic para ampliarLa movida que arrancó minutos después de las cinco de la tarde convocó a más de 50 vecinos. Con pancartas rojas de fabricación casera que decían "clausura ciudadana", los manifestantes no habían llegado a inaugurar el debate cuando fueron sorprendidos por una contramarcha: en la otra vereda, mozos, personal de limpieza y otros empleados del boliche salieron a la calle con carteles que advertían por una eventual pérdida de las fuentes laborales.
En medio de un clima cada vez más tenso, los vecinos -entre los que había representantes de las zonas de 2 y 49, diagonal 74 de 55 a 59, y 8 y 61- inauguraron la asamblea y plantearon que la idea no era atentar contra las fuentes de trabajo, sino manifestar por una solución para "vivir en paz".
Entre otras cosas, dijeron estar hartos de convivir con una movida que incluye "música a todo volumen, botellazos, gritos, trompadas, daños en los accesos de casas y edificios, y estruendos insoportables por los motoqueros".
"Hace días que no dormimos. Arrancan a la medianoche y terminan después de las 8 de la mañana. Recién a esa hora podemos descansar. Pero no lo hacemos porque tenemos que salir a limpiar la mugre que dejan los que orinan y hacen otras necesidades durante toda la noche en la puerta de nuestras casas", se quejó una de las vecinas que participó de la asamblea.
Aunque en la manifestación participaron vecinos de diferentes puntos, sobre el boliche de 11 y 55 se planteó que "las normas municipales dicen que estas actividades tienen que estar a 200 metros a la redonda de ciertas instituciones. En este caso está a metros de una escuela privada, de un geriátrico, de un instituto de rehabilitación y hasta de un neuropsiquiátrico donde ya no saben cómo contener a la gente que está internada", se escuchó en otra de las intervenciones.
"La música es lo de menos. El tema es todo lo que se genera en torno a los boliches, que ahora resulta que pueden funcionar en zonas residenciales. ¿Qué hacemos? ¿Nos mudamos? ¿Dejamos el casco urbano vacío para que estos señores facturen con tranquilidad?", se preguntó una de las vecinas, y el planteo fue celebrado por toda la asamblea.
PREOCUPACION DE COMERCIANTES
Es justamente la habilitación de boliches en zonas residenciales lo que ahora reenciende un viejo debate. "Las dos posturas son entendibles. Por un lado están los vecinos que no pueden dormir, y por el otro cientos de familias que viven de la actividad. El punto pasa por dialogar y buscar soluciones", dijo ayer Carlos Tagliafico, vicepresidente de la Cámara de Bares y Restaurantes de La Plata, Berisso y Ensenada ante la consulta del diario.
El dirigente comercial admitió que la serie de protestas vecinales -se vienen dando todos los fines de semana desde hace algo más de un mes- "preocupan mucho a la Cámara", aunque en ese sentido también advirtió que se debería abrir un diálogo más profundo porque hay fuentes de trabajo en juego".
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