Crece la presión sobre Rajoy en la calle

Los sindicatos organizaron importantes marchas contra la reforma laboral en 60 ciudades; midieron sus fuerzas para el paro general.
MADRID.- El plan de ajuste y la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy sacaron ayer a las calles a cerca de 70.000 personas en esta capital, como parte de una masiva movilización nacional de protesta que también incluyó marchas en Barcelona, Valencia, Málaga y medio centenar de ciudades españolas.

La fuerte demostración de descontento social, organizada por las dos grandes centrales sindicales, se produjo luego de una semana de turbulencias en el sistema financiero español, y fue considerada la antesala de la huelga general programada para el 29 de este mes. En ese clima de creciente malestar el mensaje de los dirigentes gremiales incluyó, además, una advertencia: "Esta huelga no será la única", dijeron, si las autoridades nacionales se resisten a torcer el rumbo de su política económica.

"La huelga del 29 no es el fin de nada, que sepa el señor Rajoy que la movilización va a continuar", advirtió el presidente de Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo, en el discurso de cierre del acto en Madrid. Esa organización, junto con la Unión General de Trabajadores (UGT), reclamaron al gobierno español en las últimas semanas una propuesta diferente de la reforma laboral impulsada por el gobierno conservador.

El plan del equipo de Rajoy, que es respaldado por las corporaciones empresariales, impulsa el abaratamiento del despido y la flexibilización en el sistema de contratación de nuevos trabajadores, dos modificaciones que contaron con el visto bueno de la Unión Europea (UE).

Pero las medidas despertaron la furia de los sindicatos, en un país que espera un récord del 24,3 por ciento de desempleo este año. El líder de la UGT, Cándido Méndez, reiteró ayer sus críticas a las medidas, al considerar que "no son" temporales. Según el dirigente gremial, los cambios "solo producirán daños" al mercado laboral, que se harán sentir "para toda la vida" y más allá de la actual crisis que mantiene postrada a la economía del país.

APOYO DEL PSOE

La marcha en la capital contó con el apoyo y la participación de varios dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que gobernó España hasta diciembre pasado. Durante el acto, que causó varios cortes de tránsito en el centro de Madrid, los organizadores advirtieron a Rajoy que el crédito que la ciudadanía le dio al Partido Popular (PP) en las elecciones presidenciales de hace casi cuatro meses "no es para siempre". En ese sentido, Toxo, impulsado por el fervor de la multitud, le sugirió al presidente que "observe los casos de Italia y de Grecia", donde la crisis provocó la caída de los jefes de gobierno. "Que no vaya a pasarle lo mismo", advirtió el dirigente sindical.

Desde Baeza, en el Sur, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, consideró que no es el momento de huelgas sino "el momento de sumar esfuerzos y trabajar todos juntos para sacar el país adelante".

El "gran ensayo" para el próximo paro nacional fue un nuevo golpe para el gobierno de Rajoy, que sufrió el primer revés de los sindicatos el viernes pasado, cuando confirmaron la convocatoria a la primera huelga general desde su llegada al Palacio de la Moncloa.

Pero ese día los mercados también ratificaron el mal clima vivido en el sistema financiero local, en particular después del anuncio del acuerdo sobre la quita de deuda de Grecia, que colocó de nuevo a España en el frente de la línea de fuego.

El mal humor quedó reflejado en la Bolsa madrileña, que perdió el 3,2% y acarició sus mínimos anuales, aunque también por el riesgo país. Ese indicador clave, que representa el diferencial entre la rentabilidad del bono de deuda alemán a diez años y su par español, llegó a trepar a los 350 puntos básicos, una marca alarmante que volvió a acercar a España a los rumores de un posible rescate financiero.

El Palacio de la Moncloa también debió lidiar con las consecuencias de la reciente decisión de Rajoy de relajar la meta del déficit público para 2012 desde el 4,4% originalmente acordado a un 5,8 por ciento.

Pero el alivio esperado con este intento de sincerar los objetivos no llegó, y los analistas españoles coincidieron en calificar de "muy difícil" la nueva meta, ya que implica, igualmente, la aplicación de un ajuste de 20.000 millones de euros.

Ante esta catarata de malas noticias, el gobierno del PP intentó hacer predicciones optimistas por primera vez desde que llegó al poder. Ayer, el ministro de Economía, Luis de Guindos, se animó a predecir que "para fin de este año" se empezará a "sentir una leve mejoría" en la economía española.

De esta manera, el funcionario buscó tomar distancia de la opinión pesimista del premio Nobel de Economía Paul Krugman, que, aunque elogió a Rajoy por flexibilizar la meta de déficit, criticó los fundamentos de su fe en los recortes..

Comentá la nota