"Los ojos del mundo miran a Europa", advirtió Geithner; nueva amenaza de Standard & Poor's
BRUSELAS.- La presión sobre los líderes europeos para que tomen medidas inmediatas para resolver la crisis de la deuda creció ayer aún más tras las amenazas de la agencia de calificación Standard & Poor's de degradar la nota de 15 países de la eurozona y el llamamiento a actuar urgentemente del secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner.
Un día después de haber amenazado con rebajar la nota crediticia a casi toda la eurozona, ayer S&P dirigió su ataque contra el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) -creado para rescatar a los países con problemas en su deuda soberana-, al que podría rebajar su actual calificación (AAA). La agencia advirtió que abriga cada vez más dudas de que los gobiernos europeos estén en condiciones de poner coto a la crisis y recuperar la confianza de los mercados.
Alemania y Francia, los dos países que promueven profundas reformas hacia una unión fiscal europea , se mostraron impasibles. "Lo que haga una agencia de calificación es responsabilidad de ella", fue la respuesta lapidaria de Angela Merkel. Pero acto seguido, la canciller alemana quiso dejar muy claro su compromiso para impulsar cambios de fondo en Europa. "En la cumbre del 8 y el 9 tomaremos decisiones que consideramos importantes e imprescindibles para la eurozona", enfatizó Merkel, un día después de proponer junto con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, un cambio en los tratados europeos para imponer sanciones a los países que excedan las metas de déficit fiscal. Unas normas que, en opinión del canciller francés, Alain Juppé, servirían de respuesta a las preocupaciones de S&P.
La presión de la calificadora de riesgo, que según algunos analistas favorece los intereses de Merkel y Sarkozy para imponer su pacto en la cumbre de Bruselas, se vio acompañada por la presencia de Geithner en Berlín.
Tras reunirse con su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble , el responsable del Tesoro norteamericano calificó de "alentadoras" las medidas aprobadas en los últimos días por varios líderes europeos, pero advirtió que todavía queda "mucho trabajo por delante". "Los ojos del mundo miran a Europa", dijo Geithner, en referencia a las decisiones que se adopten en la cumbre de mañana y el viernes en Bruselas.
Al gobierno de Barack Obama le preocupa de manera creciente que la crisis en Europa incida negativamente sobre la economía de Estados Unidos y detenga su débil crecimiento de empleo. Tanto Obama como Geithner están convencidos de que el Banco Central Europeo (BCE) debe implicarse más en la crisis, tal como hizo la Reserva Federal en Estados Unidos.
Geithner, que se reunió también con el presidente del BCE, Mario Draghi, en Fráncfort, viajará hoy a París para transmitirle al gobierno francés las mismas preocupaciones que al ejecutivo de Merkel, es decir, que el tiempo se acaba y Europa debe tomar decisiones contra la crisis tanto por el bien de la eurozona como de Estados Unidos.
"Con este viaje, creo que el secretario del Tesoro lleva el mensaje de que ésta es la última oportunidad que tienen los europeos para arreglar la situación antes de que tengamos una crisis sistémica de gran impacto", dijo Domenico Lombardi, ex directivo del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Al final, los europeos tienen el destino en sus manos, pero el problema es que su destino es nuestro destino", dijo Edwin Truman, ex asesor de Geithner en el Tesoro.
Las presiones recibidas ayer por la eurozona, en especial la de S&P, frenaron la recuperación de algunas bolsas europeas. El índice alemán Dax fue el más perjudicado, con una caída del 1,27%, mientras que el francés CAC 40 cedió 0,68% y el FTSE de Londres cerró sus operaciones con una pérdida del 0,49%.
Los reproches de S&P sobre los "continuos desacuerdos" de los líderes europeos se vieron reflejados ayer en una nueva propuesta del presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, quien abogó por otorgar al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) -que sucederá al fondo de rescate- los mismos poderes que un banco, lo que le permitiría el acceso a la financiación por parte del BCE.
Para Berlín, esa medida violaría un tratado que prohíbe a los gobiernos recibir financiación del BCE. Van Rompuy también es favorable a la emisión de eurobonos, al menos como un objetivo a largo plazo. Pero tanto Alemania como Francia descartaron la emisión conjunta de bonos en la eurozona dentro de su pacto para salvar el euro.
Respaldado por José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, Van Rompuy sugirió una serie de medidas a corto plazo para calmar la tensión de los mercados financieros, como aumentar los recursos del FMI a través de préstamos bilaterales para que pueda ayudar a países con problemas.
El éxito de la cumbre de Bruselas encontró ayer otro escollo en la postura del premier británico, David Cameron, quien dijo enfáticamente que se opondrá a cualquier acuerdo que no proteja los intereses de Gran Bretaña y de la City londinense. "No firmaré ningún tratado que no tenga esas salvaguardas sobre asuntos como la importancia del mercado único y los servicios financieros", señaló.



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