Crece la pelea entre el sciolismo y La Cámpora

La puja intestinal dentro del kirchnerismo parece acentuarse con el paso del tiempo y la cercanía de los comicios de octubre. La estrategia de ubicar a dirigentes de La Cámpora (jóvenes ultrakirchneristas que se caracterizan por ganar sueldos de 50 mil pesos y tener escasa militancia) en espacios de poder dentro del Estado ha despertado la bronca de importantes referentes de la Provincia alineados al gobernador Daniel Scioli.
Fuentes cercanas al mandatario bonaerense confirmaron a Hoy “el malestar existente” entre los principales dirigentes del sciolismo que ven en la estrategia de la Presidenta el claro objetivo de generar un cerco a la gestión provincial, reubicando a militantes de La Cámpora en cargos de significativa importancia en la estructura nacional.

La elección realizada por Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires habría dejado dos conclusiones de suma importancia al Ejecutivo nacional.

Por un lado, que el sciolismo representa a la vertiente política con más peso electoral dentro de la provincia de Buenos Aires (la principal en cantidad de votantes en el país), ya que si no se tienen en cuenta los ínfimos porcentajes obtenidos por Martín Sabattella y Mario Ishi, la jefa de Estado quedaría detrás del exmotonauta respecto a la cantidad de votos que los logrados en territorio bonaerense.

Por otra parte, el crecimiento del gobernador lo perfila como uno de los candidatos con mayor referencia política de cara a 2015, por sobre cualquiera de los dirigentes del riñón kirchnerista.

La intención de la presidenta Cristina Fernández apuntaría a limitar las políticas de la gestión provincial a través de ministerios e instituciones de orden nacional.

Para ese trabajo, el kirchnerismo utilizaría a su “juventud” emergente, La Cámpora, la cual no sólo no posee ningún peso electoral, sino que contiene en sus filas unas decenas de militantes que cobran de las arcas del Estado sueldos que no bajan de los 50 mil pesos.

Por otra parte, no es menor el distanciamiento producido entre el Gobierno y la CGT, luego de que estos últimos fueran despojados de las principales candidaturas en manos de La Cámpora.

La discusión sobre la suba del mínimo salarial (ver página 4) amenaza con dinamitar de forma definitiva los lazos entre el Ejecutivo nacional y la principal central obrera del país.

Sin duda, los pronósticos de que la interna entre el sciolismo y el kirchnerismo sería una contienda que se desarrollará luego de los comicios de octubre pareció desvanecerse en los últimos días, en los que ya se empezó a discutir la distribución de cargos para los próximos cuatro años.

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