Crece el interés por las escuelas privadas

El presidente de la Junta Regional de Educación Católica dijo a Hoy que las escuelas de La Plata ya iniciaron la preinscripción y, en su mayoría, se cubrieron los cupos. Representantes de los colegios indicaron que los padres prefieren el sector privado por "una cuestión de confiabilidad"
Con el tiempo justo para llegar al trabajo y el almuerzo a medio terminar, Marta se calzó la mochila, tomó de la mano a Marianito y enfiló rumbo a la escuela. Como siempre, apuró el paso y al llegar se topó con la mala nueva: por quinta vez en el año su hijo no tenía clases; ahora, debido a la ausencia de su maestra.

Es cierto que le ofrecieron dejarlo, pero prefirió hacer lo que había hecho otras veces, y lo llevó a la casa de su suegra. “Está por terminar el ciclo y la verdad es que no aprendió nada”, refunfuñó, y se prometió a sí misma pasarlo el año que viene a una escuela privada. Pero, una vez más, la suerte parece esquiva: es prácticamente imposible conseguir una vacante.

Como ella, muchas otras se propusieron realizar la inversión. No por el mismo motivo, pero quizá por algunos de los que se mencionan a continuación: paros, episodios de violencia (producto, muchas veces, de la superpoblación) y un deterioro edilicio sobre el que hace algunos meses alertó la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB). A todo este cúmulo de cuestiones se le suman las falencias en la formación, que se hacen visibles todos los años, con los bochazos masivos que se registran en los cursos de ingreso de distintas facultades de la Universidad Nacional de La Plata, especialmente donde se exigen contenidos básicos de Mátemática, Física y Química. Las falencias se dan también en la comprensión de textos. La Universidad, que tampoco pasa por una situación de excelencia, no hace demasiado para revertir el fenómeno: los llamados programas de articulación muchas veces se quedan en buenas intenciones.

Ahora bien, ¿es importante la migración del sector público al privado? En la provincia de Buenos Aires se pasó de 1.380.537 alumnos en 2008 a 1.381.078 en 2009, y todo indica que los números se incrementarán aún más en 2010. Pero la principal explicación radica en que se ocupan todas las vacantes y queda infinidad de niños y adolescentes en lista de espera.

En ese sentido, el presidente de la Junta Regional de Educación Católica, padre José Alvarez, dijo a Hoy que las escuelas de La Plata ya iniciaron la preinscripión y, en la mayoría de ellas, se cubrieron los cupos, por lo que una vez más los interesados superarán la cantidad de bancos.

Consultado al respecto, el sacerdote planteó que habrá que preguntarse por qué teniendo un sistema gratuito, que además les brinda una ayuda económica -a través de la asignación familiar por hijo-, los padres prefieren enviar sus chicos a establecimientos en los que tienen que pagar. La respuesta la dio el secretario general de la Asociación de Entidades Educativas Privadas (Adepra), Perpetuo Lentijo, que lo atribuyó a “una cuestión de confiabilidad”.

“El sistema privado tiene un amplísimo abanico de ofertas -como los idiomas y los cursos extracurriculares- y colma las expectativas de los padres”, dijo, y agregó: “También tiene previsibilidad, ya que mantiene a los docentes y directivos, haciendo que la comunidad los conozca”. También son amplias las diferencias tarifarias entre las escuelas parroquiales y aquellas que no tienen subvención del Estado.

Sostuvo que, pese a que no aumenta la cantidad de escuelas, el sector privado bonaerense ha evidenciado un crecimiento sostenido a lo largo de los últimos diez o doce años, y agregó que la tendencia se da en todos los niveles: inicial, primario y secundario.

La Dirección General de Cultura y Educación bonaerense se la pasa realizando anuncios. Hoy se presentarán los primeros cargos de director de tiempo completo en escuelas secundarias. Pero si algo motiva la preferencia por las privadas, son las limitaciones de las escuelas públicas.

No es lógico que, tratándose del segundo hogar, las escuelas sufran filtraciones en los techos, paralización de obras, rotura de baños, falta de espacio, y hasta la utilización de un pasillo como oficina de la dirección. Sí es lógico que ante semejante panorama, los padres realicen el esfuerzo y recorten otros gastos para asegurarse el pago de la cuota. No hay dudas de que la educación pública debe recuperar su prestigio para propender a la igualdad entre pares, más allá de que -en virtud de la problemática social- se haya tornado indispensable el servicio de comedor.

El proyecto educativo

El secretario general de la Asociación de Entidades Educativas Privadas (Adepra), Perpetuo Lentijo, le dijo a Hoy que “hay escuelas públicas que tienen mejores edificios que algunas privadas”, y agregó que la preferencia de los padres por estas últimas quizá no se deba sólo a cuestiones edilicias, sino a que buscan “un buen proyecto educativo”.

Afirmó también que “en muchas escuelas es difícil conseguir banco, ya que se cubren con los mismos chiquitos que egresan del jardín de infantes”, y continuó: “Al no haber nuevos servicios, el sistema está llegando al límite”.

“No tenga dudas de que si hubieran más escuelas, o un aporte estatal más extendido, existirían más alumnos”, concluyó.

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