Los teléfonos no paran de sonar en las inmobiliarias. El interés que despierta la terminal se debe al movimiento de 2.200.000 pasajeros que tendrá mensualmente. Aseguran que el valor de las propiedades se mantiene estable.
El interés que despierta la estación se debe al movimiento de 2.200.000 pasajeros que tendrá mensualmente. Allí arribarán hasta 1.200 servicios de ómnibus y 11 formaciones ferroviarias por día. Un dato que seduce a quienes tienen la intención de poner un local.
En la zona de la ferroautomotora hay comercios de todo tipo. Desde verdulerías, quioscos y carnicerías, pasando por despensas, locales de ropa y confiterías, hasta pizzerías y panaderías, entre otros negocios.
La martillera Fátima Pugni, propietaria de una inmobiliaria ubicada enfrente de la terminal, dijo a LA CAPITAL que las consultas para alquilar locales comerciales crecieron un 50% en los últimos días. "El teléfono suena constantemente. Recibimos más de cinco pedidos por día", afirmó. Y agregó: "Mucha gente que trabaja en la estación tomó la decisión de alquilar por 24 meses en el barrio".
Los operadores inmobiliarios admiten que el precio de los alquileres aumentó a partir del impulso que tomó la zona con la construcción de la Ferroautomotora. Sin embargo, aseguran que el valor de las propiedades se mantiene estable.
Los interesados en alquilar un local comercial ven un mercado auspicioso. No es para menos: el servicio ferroviario tiene un movimiento anual de 270.000 pasajeros. Durante los meses de verano, hay tres diarios con un desplazamiento total de 1.500 pasajeros por jornada. Entre marzo y diciembre, hay un solo tren diario, más un refuerzo los domingos.
La Ferroautomotora, que cuenta con una superficie de más de 75 mil metros cuadrados y unifica en un mismo predio la vieja estación de trenes y la nueva de ómnibus, tiene dos amplios espacios de gastronomía y locales comerciales que venden desde alfajores hasta tejidos de punto. Esa es la clientela que buscan captar los comerciantes de la zona, con promociones y precios accesibles para el bolsillo de los turistas.
Construida sobre un predio que se extiende entre la avenida Luro y la calle 25 de Mayo, desde la intersección con San Juan y casi hasta el cruce con Misiones, se erige la infraestructura que abarca buena parte de la estación de trenes que allí todavía funciona y anexó toda la actividad que antes tenía la muy deteriorada terminal de ómnibus, ya desalojada y en vías de transformación para ser un gran centro cultural y comercial.
En la zona de la Ferroautomotora, particularmente en el rectángulo que forman las calles Italia, San Juan, 9 de Julio y 3 de Febrero, abundan los chalets, enormes galpones y decenas de depósitos de distinto tamaño y estado de conservación.
Aunque las ventas de inmuebles no han crecido en los últimos meses, los vecinos del barrio incrementaron levemente su interés por las tasaciones de sus viviendas particulares. Los precios, aseguró la martillera Pugni, no subieron respecto a otros sectores de la ciudad. "Están estables. La gente sabe que no se pueden pedir locuras. Igual, de momento, el mercado está tranquilo", sostuvo.
La inquietud de los vecinos no sólo pasa por la oportunidad de vender o alquilar. Para quienes no piensan mudarse, el respeto de los espacios de ingreso y acceso de casas, el incremento del flujo vehicular y el cambio de dinámica del barrio son temas que preocupan.

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