El gobierno de Sebastián Piñera hizo oficial su descontento por la decisión argentina de no extraditar al ex guerrillero trasandino. Quejas en ambos países.
La protesta formal la recibió anoche el embajador argentino en Santiago, Ginés González García, de parte del canciller chileno, Alfredo Moreno, quien lo citó con ese propósito en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
"El gobierno chileno lamenta profundamente y no comparte en absoluto esta decisión" de Argentina de rechazar el pedido de extradición a Chile de Galvarino Apablaza, afirmó Moreno antes de la reunión con González García, en la que le entregó una nota de protesta oficial.
Agregó el canciller: "Chile cuenta con el más absoluto Estado de Derecho, que garantiza el debido proceso para el señor Apablaza, como para cualquier otra persona que deba enfrentar a los tribunales. Nos parece que la decisión de Conare, en la práctica, apunta a desconocer el Estado de Derecho plenamente vigente en Chile".
La formalización de la protesta sucedió cuatro días después que la presidenta Cristina Fernández otorgó el refugio político a Apablaza en base a un dictamen de la interministerial Comisión Nacional de Refugiados (Conare).
El ex dirigente del Frente Patriótico Manuel Rodríguez es requerido por la Justicia chilena por su supuesta responsabilidad en el asesinato del senador Jaime Guzmán y el secuestro del empresario Cristian Edwards en 1991 y su extradición fue autorizada por la Corte Suprema de Justicia argentina a mediados del mes pasado. Apablaza reside en el país desde 1992 y desde 2005 solicitaba la condición de refugiado político.
La protesta por escrito entregada al embajador argentino supone en términos diplomáticos una reacción de dureza con lo que el gobierno de Sebastián Piñera buscaría cerrar políticamente el caso, sin perjuicio de insistir en la extradición por la vía judicial.
Pero dista de la posición sustentada por representantes de la Unión Democrática Independiente (UDI), principal sostén del gobierno chileno, que impulsan acusar a Argentina ante organismos de derechos humanos de la ONU y de la OEA.
La formalización de la protesta se produjo después que el presidente chileno, por cadena nacional, insistió en que "no comparto, y lamento profundamente la decisión" de la Conare porque Apablaza "está procesado en Chile por crímenes extraordinariamente graves, cometidos en plena democracia".
Sostuvo además que los dos hechos de los que se lo acusa "no pueden quedar impunes, como ningún crimen", y acusó a la Conare de estar "impidiendo que la justicia chilena conozca este crimen, porque en el fondo está contribuyendo a una impunidad que no le hace bien ni a la justicia ni al país".
Piñera hizo estas afirmaciones por la mañana, antes de evaluar el caso con su canciller y el embajador chileno en Buenos Aires, Adolfo Zaldívar, convocado con ese propósito a Santiago.
Pero en el ínterin, declaraciones del canciller, Héctor Timerman, provocaron un fuerte cruce con el senador y vicepresidente de la UDI, Andrés Chadwick, cuando el ministro argentino calificó en declaraciones radiales de "una payasada" declaraciones de legisladores de ese partido acerca de que el refugio a Apablaza fue una decisión electoral y por "miedo"a la reacción de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
"Quizás el canciller desconozca el tema porque fue llevado en su integridad por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli", reaccionó el senador chileno.






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