Crece la “bronca e impotencia” en el campo tucumano

La Sociedad Rural y la Federación Agraria sostuvieron que ante la falta de consenso con el Ejecutivo se produjo una “lucha poder”. Mercado externo cerrado con impacto en precios internos.
El punto de inflexión que constituyó la ruptura en las relaciones entre el ruralismo y el Ejecutivo nacional durante 2008, lejos se encuentra aún de zanjar las profundas diferencias que socavan los lazos de consenso entre ambos sectores.

Luego de cuatro años y finalizada la medida de protesta que se llevó a cabo a nivel país a lo largo de la última semana, los productores chacareros de nuestra provincia, instan a los núcleos de gestión retomar las discusiones y entablar nuevos canales de comunicación para solucionar la problemática vigente.

Tras la metodología aplicada en las rutas del Interior, donde los hombres de campo se apostaron a la vera de las vías asfálticas con el objeto de informar a la ciudadanía sobre los motivos de la protesta en cuestión, el referente de la Federación Agraria local (FA), Miguel Pérez, realizó un análisis del reclamo efectuado.

Al respecto, el dirigente sostuvo que hubo sectores en donde la medida tuvo una fuerte repercusión, como ser los grandes centros urbanos, mientras que en otras regiones el alcance fue inferior, como lo es el caso de nuestra provincia. "La idea era llamar la atención, lo importante era decir presente y acá estamos, aunque esto no nos gusta porque no va con nuestro trabajo", indicó.

Además, Pérez resaltó que el diálogo entre las partes en pugna "es lo que nos sirve para limar asperezas. Debemos terminar con el antagonismo entre campo y gobierno, para que de esa forma todos tiremos para el mismo lado en un contexto nacional e internacional que no es para nada de los mejores".

Relacionado a esto último, se indicó que de no incurrir en un proceso retrospectivo que posibilite revisar los errores cometidos entre ambas facciones que condujeron al estancamiento en los vínculos "no saldremos de esta situación que nos ahoga, aflige y preocupa", aseveró el titular de la FA.

En este mismo sentido, se pronunció el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) Sebastián Robles Terán, quien sostuvo que el campo tiene una problemática propia por lo que para poder solucionar las deficiencias que presenta cada sector es necesaria la presencia de un interlocutor tanto propio como del Gobierno que, en este caso, recaería en la órbita del Ministerio de Agricultura. "Ahora, si el ministro de la Nación (Norberto Yahuar) no da audiencia, no escucha a los representantes del campo, es difícil que pueda saber cuál es nuestra problemática", estimó Robles Terán.

Malestar creciente

Dadas las incongruencias manifiestas entre los sectores, el ruralista afirmó que "cuando no existe el interlocutor se transforma en una lucha de poder. Yo como Estado impongo medidas sin consultar a la otra parte y esa otra parte solo busca la manera de tratar de presionar para ser escuchada", graficó a modo de señalar el panorama que se efectiviza en la actualidad.

En torno a los aspectos que motivaron la protesta en esta ocasión (además de la política fiscal determinada para la provincia de Buenos Aires a través del revalúo inmobiliario que afecta el gravado de los campos) Pérez enumeró algunos de los puntos en disyuntiva.

Así, señaló, por ejemplo, las economías regionales, los niveles tributarios a las que deben hacer frente los productores, al tiempo de recalcar con especial énfasis lo acontecido en relación a la comercialización de trigo y maíz.

"El país está en condiciones de producir, pero no le damos la oportunidad de vender al productor como corresponde, el mercado siempre está abastecido, así que el discurso oficial de defender la mesa de los argentinos está errado. Es más, el Gobierno mismo está perjudicando con las medidas que está adoptando. Al cerrar las exportaciones solamente beneficiamos a dos o tres molinos muy importantes", añadió.

Por su parte, Robles Terán explicó que pese a lo enunciado oficialmente en favor de la estabilidad interna, tal equilibrio no se propiciaría. "Nosotros siempre nos preguntamos si defienden al consumidor y al productor. Para que lo entienda al ciudadano común, hace dos años al productor lechero se le pagaba 1,50 pesos y en góndola aparecía a cuatro pesos, hoy al productor se le paga igual pero con la inflación aparece a seis en los supermercados", soslayó.

"Lo que nos va a suceder es que va a disminuir la cantidad de productores lecheros y nos va a pasar lo mismo que con la carne. Ese efecto de disminución de hacienda nos va a llevar diez años de recuperación, una mala política tiene un efecto que quizá no es inmediato, pero sí difícil de subsanar en el largo plazo", advirtió.

Teniendo en cuenta la falta de respuestas por parte del Ejecutivo nacional ante los planteos elevados, Miguel Pérez aseveró que "son medidas que van enervando la actitud de los productores, generando aún más bronca e impotencia porque no se encuentra soluciones. La gente está bastante molesta hasta con nosotros, porque consideran que los dirigentes no decimos cosas más fuertes o cortamos la ruta", afirmó.

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