Crece la brecha entre los índices provinciales y el Indec: 60 por ciento

A 3 años y medio de la intervención al Área de Precios del INDEC, las mediciones de inflación de los institutos oficiales provinciales acumulan una brecha de más de 60 puntos respecto de la estadística nacional. Desde fines de 2006, para el INDEC los precios minoristas subieron el 32,6%. Para los institutos provinciales hasta casi el 100%.

De este modo, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que se elija se desprende resultados muy disímiles, y hasta opuestos, para un sinnúmero de indicadores económicos, laborales, sociales o cambiarios.

Con el IPC del INDEC hay menos pobreza e indigencia, el poder de compra de los salarios se fortaleció, la desigualdad social se achicó, el tipo de cambio es más competitivo o está menos atrasado, las ventas en shoppings y supermercados en términos reales crecieron de manera pronunciada, y así podría continuar la lista. Con el IPC de las provincias esos indicadores son más atenuados y, en muchos casos, opuestos.

Así, hoy no se sabe cuál es el "termómetro" que marca la temperatura real de los precios. En tanto, economistas, analistas e investigadores discrepan ya en el punto de partida porque utilizan datos y cifras surgidos de varas distintas.

Hace un año atrás, el Gobierno formó un Comité Asesor de Evaluación y Seguimiento (CAES) del INDEC con cinco Universidades Nacionales. Recién esta semana ese Consejo podría dar a conocer su tan esperado Informe Final.

Según trascendió, los académicos dirán que en torno al IPC no hay un problema metodológico sino de calidad de los "datos primarios", o sea de los precios que se fueron cargando en la base de datos, bajo secreto estadístico, y que por el paso del tiempo no resulta fácil comprobar. El INDEC está en el debate parlamentario con "dualidad" estadística. CC

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