Crece la adicción a psicofármacos, de la mano de la prescripción sin control

El 90% es por ansiolíticos, y quienes más los recetan son médicos no especializados. Su uso se hizo masivo, pero falta seguimiento profesional de cada caso. Son la tercera causa de drogodependencia
Durante los últimos diez años, en la ciudad y la región hubo un fuerte aumento en el consumo de psicofármacos, una tendencia que sigue su curso hasta el día de hoy y que trae aparejado el crecimiento de los índices de adicción. Entre las principales causas, los especialistas señalan que se generalizó la prescripción de estos medicamentos entre los médicos, y el aumento de los cuadros de ansiedad, estrés y otros.

Para el médico psiquiatra Jorge Berlaffa, jefe del departamento de Medicina Interna del Hospital y ex jefe del servicio de Salud Mental, “hubo un notorio incremento del consumo de psicofármacos en los últimos diez años”.

El psiquiatra tiene en claro que eso significa que hubo un aumento tanto del consumo regulado como del abuso de estas sustancias.

De acuerdo a su apreciación, esa mayor presencia de los psicotrópicos dentro de la vida cotidiana tiene que ver fundamentalmente con dos factores: mayor prescripción médica y un estilo de vida cada vez más acelerado.

“En primer lugar, se debe a la generalización de la prescripción médica”, apunta Berlaffa, quien además llama la atención sobre la flexibilidad con que recetan psicofármacos los médicos que no son psiquiatras.

Por otra parte, asegura que los psicofármacos vienen a satisfacer las exigencias crecientes a la salud mental que imponen “las condiciones de vida actual”. A su juicio, éste también es un factor que hizo crecer el consumo. “Hay un incremento de los problemas de salud relacionados con el estrés, la ansiedad y la angustia”, señala.

A la par del aumento del consumo, como se dijo, también se hacen más numeroros los casos de adicciones. Para el psiquiatra, también le cabe una cuota de responsabilidad a los médicos. “Aumenta la prescripción, y eso hace aumentar las adicciones”.

Tercera causa de adicción

Según las estadísticas de 2010 del servicio de Salud Mental del Hospital, la adicción a psicofármacos se ubica en el tercer lugar del ranking de atención, después del tabaquismo y del alcoholismo.

Los psicofármacos más usados con fines adictivos son los ansiolíticos, conocidos comúnmente como “tranquilizantes”. Según indicó Berlaffa, representan el 90 por ciento de las adicciones a psicofármacos.

En el grupo de los ansiolíticos se encuentran drogas como el alprazolam, clonazepán, diazepán, bromazepán, lorazepán y otros.

Un dato muy significativo es que más del 50 por ciento de las drogas ansiolíticas son prescriptas por médicos que no son psiquiatras. Es decir que en su mayoría son recetados por profesionales no especializados en salud mental.

En tanto, el resto de las adicciones a psicofármacos se distribuye entre los antidepresivos, analgésicos derivados de la morfina y psicoestimulantes derivados de la anfetamina.

Responsabilidades

Según la óptica de Berlaffa, a la hora de hablar de qué factores generan o facilitan la adicción, las culpas son compartidas entre los pacientes y los profesionales de la salud. Sin embargo, para el psiquiatra, la responsabilidad recae especialmente sobre los últimos, porque son quienes deberían conocer en la materia.

“Tenemos mucha responsabilidad los médicos. No tanto los psiquiatras, que tenemos un uso bastante responsable de la prescripción. El problema está con los médicos de otras especialidades, que también pueden recetar determinados fármacos”, puntualizó.

Dentro de los psicofármacos, las drogas que más prescriben los médicos no especializados en salud mental son los ansiolíticos. O sea, los medicamentos que más uso adictivo tienen (90 por ciento). Además, como se dijo, la mayor parte de las recetas de esas drogas llevan la firma de médicos de otras especialidades.

“Su desconocimiento hace que –no intencionalmente- los pacientes generen una dependencia a los ansiolíticos. También propende a la autoadministración, porque el médico de otras especialidades, cuando se resuelve el problema puntual por el que el paciente lo fue a ver, no lo cita más. Y éste sigue tomando la droga, aunque su caso ya no se revisa”.

Además, señaló que los pacientes no saben que tienen que seguir controlando el tratamiento, porque los médicos tampoco se lo advierten.

“Entonces, el paciente no va más al médico pero sigue tomando el psicofármaco. Al tiempo, o cuando ocurre algo, el paciente, otro médico o el psiquiatra se da cuenta de que ha desarrollado una adicción al ansiolítico”, subrayó el psiquiatra.

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