A partir del próximo año todos los edificios públicos tendrán un ejemplar del pabellón provincial.
Del certamen participaron 2.000 estudiantes de escuelas de gestión pública y privada de toda la Provincia que presentaron 752 diseños. Eñ gamador fue el Inarce (Instituto Argentino de Ceremmonial y Relaciones Públicas).
En sucesivas selecciones ese total se redujo a 400 primero y a 64 después, para quedar finalmente cuatro, de las que surgieron el diseño ganador y las tres menciones que se otorgaron esta tarde.
Los jurados fueron los legisladores Juan Brügge y Leonor Alarcia, entre otros.
En la Sala de Situación de Casa de Gobierno, donde se llevó a cabo el acto, el gobernador Juan Schiaretti manifestó que ha sido “una gran alegría que culminando el año del Bicentenario de la Patria, nuestra Córdoba haya elegido a través de la participación de los alumnos, de los padres y de la comunidad, su propia bandera”.
“Tener una bandera propia significa ratificar nuestra identidad como cordobeses y nuestra pertenencia a la Nación Argentina”, agregó el gobernador. Córdoba era, junto a Catamarca, la única provincia que no tenía bandera propia.
La Bandera que flameará en todos los edificios públicos provinciales tiene tres bandas verticales proporcionales: roja a la izquierda, blanca al medio y azul-celeste a la derecha, que cumplen el doble propósito de rescatar los colores empleados por Artigas y ser compatibles con las de las otras dos provincias de la Región Centro: Entre Ríos y Santa Fe simbolizando, de esta manera, la vocación integradora del área.
Vistos de forma separada, el rojo representa la sangre vertida y el federalismo abrazado por Córdoba, el azul-celeste lo aporta a la independencia nacional y los cursos de agua que recorren la provincia, y el blanco se refiere a la identidad de un pueblo formado por numerosas corrientes migratorias.
Contiene, además, la silueta del “sol jesuita” que con sus 32 rayos -16 rectos y 16 ondulados- dispuestos alternadamente, coinciden desde lo gráfico con el “sol inca o sol de mayo” presente en la Bandera Nacional y busca reflejar la importancia política, social, cultural, educativa y religiosa de los jesuitas que dieron a lo largo de la historia a Córdoba un legado patrimonial que ha sido reconocido por la Unesco a fines del año 2000 como Patrimonio de la Humanidad.
Estuvieron presentes también el ministro de Educación, Walter Grahovac, los miembros de la Comisión Ejecutiva y del jurado que eligió la bandera finalista.

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