Nuestra provincia cuenta con una reserva de 8 mil centímetros cuadrados de piel. El stock fue ofrecido a las víctimas del boliche Kiss, en Santamaría.
De esta manera, nuestra provincia ofreció su ayuda, en consonancia con la donación realizada ayer por el Hospital Garrahan, de Capital federal. En la mañana de ayer, se envió un contenedor con 10 mil centímetros cuadrados de piel y otros 20 mil de membrana amniótica. La colaboración se realiza a través de un acuerdo entre el Incucai y la coordinadora del ente de procuración y trasplante de Río Grande del Sur. Así, se busca asistir a los más de 130 heridos por la explosión en una discoteca ubicada en la ciudad de Santa María, a 300 kilómetros de Porto Alegre, Brasil.
“El proceso se inició el domingo, a las 16. Ese día ingresó un pedido al Incucai de Río Grande do Sur. Inmediatamente se activó la búsqueda a todos los bancos de piel del país, incluido el de Córdoba. Nosotros pusimos a disposición nuestra reserva para casos de catástrofes. No es que vayamos a enviar todo junto, sino que se hace a medida que se va necesitando”, informó Horacio Bazán, representante jurisdiccional ante el Incucai.
El Banco Provincial de Piel funciona en el Instituto del Quemado. Las reservas se nutren de donantes cadavéricos y vivos. En este último caso, cuando hay extracciones de tejido en cirugías plásticas, como las de obesidad. Margarita Campos, directora del Banco de Piel, informó que los tejidos se utilizan como parches biológicos. Y que no hace falta que donante y receptor tengan el mismo grupo sanguíneo.
Por su parte, Bazán aportó más datos sobre la utilidad de este tejido: “Cuando una persona tiene quemaduras importantes, se utiliza la piel de un banco como parche biológico. Estos se usan para darle tiempo al paciente a que genere su propia piel. De esta manera se realizan autoinjertos. Sólo en algunos casos estos parches permanecen de por vida. Es cuando azarosamente el paciente es compatible con el tejido implantado”.
El método de conservación que se utiliza en Córdoba es el del “Glicerol”, un alcohol que conserva el tejido a una temperatura de 4 grados centígrados. El segundo método es el de la criopreservación, que es cuando se mantiene el material a 80 grados centígrados bajo cero.
Una vez puesto el material a disposición, el ente coordinador de trasplantes de Brasil decide si lo necesita o no. La entrega es “a demanda” y se realiza por vía aérea. La piel se envía en contenedores que conservan la cadena de frío. Antes de eso, se debe certificar las condiciones serológicas, bacteriológicas y micológicas, que es una garantía de que ese tejido no transmitirá enfermedades.
Los donantes. Son cadavéricos y vivos, en este último caso, cuando hay extracciones de tejido en cirugías plásticas.
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