En 12 meses, redujo el stock en casi 644.000 cabezas, el 11% del total a nivel nacional. Las provincias pampeanas tienen 4,4 millones menos, según datos de la vacunación contra la aftosa de Senasa.
De acuerdo a los datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), en el país había 50.190.004 cabezas en el primer semestre del año, un 10,06 por debajo del mismo período del año anterior; guarismos correspondientes a la vacunación de aftosa, una herramienta que permite analizar la evolución del rodeo en el país.
Córdoba es la segunda provincia que más ganado perdió al pasar de 5.692.644 cabezas en la primera vacunación de 2009 a 5.048.964 en la correspondiente a 2010; lo cual representa una reducción del 11,31% del rodeo y en términos nominales, de 643.680 animales.
La caída del stock en la provincia explica el 11% del total a nivel nacional, lo cual es preocupante. A pesar de ello, mantiene la tercera ocupación en el ranking ganadero, detrás de Buenos Aires y Santa Fe.
En la provincia de Buenos Aires se liquidaron más de dos millones de cabezas, registrando unas 16,7 millones, y Santa Fe, perdió unos 636.000 bovinos (ver cuadro).
Contabilizando estas tres provincias y Entre Ríos y La Pampa -jurisdicciones pampeanas-, las pérdidas superan los 4,4 millones de bovinos; el 78% del total vendido, lo cual pone de manifiesto la pérdida de la participación de la ganadería frente a la agricultura, principalmente la soja.
Asimismo, hay que tener en cuenta el menor stock de terneros: 11 millones frente a 14 millones de años anteriores.
La fuerte liquidación se explica por varios factores. Por un lado, los productores optaron por aprovechar los buenos precios, lo cual permitió recuperar parte de las pérdidas generadas años anteriores, caracterizados por precios bajos, y/o hacer frente a las deudas pendientes del desastre productivo-económico del ciclo 2008/09.
Por otro lado, la constante intervención de los mercados de-
salienta el interés a invertir. No obstante, los buenos precios de los últimos meses entusiasmó a varios ganaderos a volver a la actividad, pero lograr aumentar la oferta de carne demorará como mínimo tres años.
Otra situación que se registró es que algunos productores con acuerdos de arrendamientos a largo plazo quedaron descalzados a partir del aumento del valor de la hacienda en pie, obligando a entregar los campos por no poder negociar alquileres más razonables.
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