Israel va a comenzar a construir pronto un enorme centro de detención en el desierto de Negev para albergar a miles de inmigrantes que cruzan ilegalmente todos los años desde Egipto hacia Israel.
“Haremos todo lo necesario para brindar condiciones humanas razonables”, le dijo un funcionario de Defensa, anónimo, al diario Haaretz. “Todos desearíamos no tener que construir esas instalaciones. Pero estamos en una determinada situación debido a determinadas circunstancias y necesitamos una instalación para hacer frente a esas necesidades.”
El complejo, que será construido en los terrenos de la prisión Ketziot, cerca de la frontera sur de Israel, albergará a emigrantes, incluyendo mujeres y niños, durante un lapso de hasta tres años antes de ser deportados a sus países de origen; aquellos de Estados “enemigos”, como Sudán, que no pueden ser repatriados, podrían ser detenidos indefinidamente.
El centro, que incluirá instalaciones médicas, deportivas y comunitarias, está destinado a tratar de resolver un problema de inmigración que los políticos dicen puede amenazar con abrumar la población de 7,5 millones de Israel. Hablando hace 18 meses, el primer ministro, Bejamin Netanyahu, dijo que “era hora de detener la afluencia de gente que amenaza los empleos de los israelíes y cambia el carácter del Estado”.
Cada año, miles de africanos, la mayoría de Sudán y Eritrea, comienzan el arduo viaje hacia Israel por la árida península de Sinaí, un territorio descontrolado donde los traficantes beduinos obtienen enormes sumas por contrabandear a los refugiados a través de la frontera egipcia.
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