Las pericias psiquiátricas indicaron que el acusado estaba con plena conciencia cuando degollaba a su hermanito y a su madre. Quedó imputado por los dos homicidios.
El joven, que no cuenta con antecedentes penales, tuvo su momento de furia inexplicable cuando degolló a Fabiana Lucero (42) y al pequeño Juan Pablo (3), en un hecho conmocionante que no cuenta de momento con una explicación lógica.
Ayer por la tarde, declaró ante las autoridades y negó toda participación en el hecho, tal como dijo desde un primer momento. Pero la cantidad de pruebas que hay en su contra hicieron que su declaración prácticamente no fuera tomada en cuenta. "Todo indica que fue él", dicen desde la pesquisa.
De ese modo, ayer por la tarde, el fiscal Darío Nora lo imputó del delito de doble homicidio calificado y agravado por el vínculo, que lo puede enviar a prisión de por vida.
Tranquilo y esposado
"Está tranquilo y esposado. Lo de las esposas tiene que ver con la seguridad del detenido, ya que en este tipo de sucesos es factible que el acusado trate de atentar contra su vida", según contó un efectivo.
El responsable del doble crimen familiar que ocurrió en la casa de la familia de calle Cacheuta al 200, de Las Heras, se ha mostrado tranquilo durante su estadía en solitario dentro de la celda. "No ha ocasionado problemas, comió y se portó muy bien; con lo que se hace más increíble que sea él el autor de semejante masacre", siguió el efectivo.
Entretanto, ayer por la tarde finalizó la toma de testimoniales que lleva a cabo el fiscal del caso. En su gran mayoría se trata de vecinos de los Camusso y uno que otro familiar. La idea del fiscal es hacerse un mapa de situación para saber cómo era la relación del acusado con su familia.
Vale recordar que la familia Camusso estaba compuesta por padre, madre y tres hijos: el ahora detenido, el pequeño asesinado y el del medio, de 17 años, que se salvó de la masacre porque estaba en la parte de atrás de la vivienda cuando todo ocurrió.
Pericias
Con el caso prácticamente cerrado, el fiscal se dedica a evaluar los resultados de las pericias que le han llegado. Ayer por la mañana, por caso, Criminalística terminó con su tarea de recolección de pruebas en la cocina-comedor de la casa donde sucedió todo. De hecho, el arma homicida -un cuchillo de mediana dimensión- está en poder de la Justicia.
Del mismo modo, Joel también se sometió a un examen psicofísico. "El control por lo físico sirve para ver las heridas que pueda tener el joven y de ese modo entender la mecánica del ataque", soltó un especialista.
En cuanto a las pruebas psíquicas, resultan fundamentales para el futuro del acusado. Como los psiquiatras no lo consideraban anormal, el destino de Joel será la cárcel común; si así no hubiera sido, los especialistas podrían haber sugerido que el joven quedara confinado en un establecimiento psiquiátrico.
Joel Camusso tuvo graves problemas por su adicción a las drogas, al punto de llegar a estar internado. Según cuentan quienes lo conocieron, desde hacía tiempo había mostrado una recuperación. Pero asimismo, muchos atribuyen la conducta demencial que tuvo a la hora de cometer los crímenes al efecto de drogas alucinógenas.
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