La cúpula opositora de Brasil critica a Serra por su campaña

La cúpula opositora de Brasil critica a Serra por su campaña
Le cuestiona la “imprecisión” de sus ideas y la agresividad de su mensaje.

El ala fundacional de la socialdemocracia brasileña, la integrada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y el titular del partido, Sergio Guerra, criticó ayer al candidato José Serra por entender que le “falta objetividad”, usa expresiones inadecuadas y su lenguaje corporal es “tenso”. Dijeron también que el postulante –quien viene barranca abajo en las intenciones de voto– demostró “imprecisión” de las ideas , lo que conspiró en el último debate para mostrarlo inconexo.

Según el diario Folha de Sao Paulo , los líderes históricos se reunieron para una evaluación de la tendencia electoral y, en función de eso, proponer cambios en la publicidad televisiva gratuita que va al aire tres días por semana. A los líderes fundacionales les preocupa mucho que una mala dirección en la campaña del candidato tucán termine indefectiblemente por afectar también a Geraldo Alkmin, candidato a gobernador del Estado de San Pablo.

Los cuestionamientos apuntaron al “comportamiento agresivo” de Serra originado en las denuncias contra su adversaria Dilma Rousseff. Otro sector del Partido Socialdemócrata (PSDB) consideró sin embargo que Serra debe reforzar las denuncias del más variado tipo con que intenta reducir el espacio de la candidata oficialista e ir, de esa manera, a la segunda vuelta.

Ninguno se sintió satisfecho por cómo anda la adhesión al líder opositor. Sin embargo, no terminan de ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor estrategia. Los especialistas en marketing avisaron que las tácticas de la denuncia “no irá a aumentar el caudal de votos que recibe”.

Hoy faltan apenas 18 días para la primera vuelta y hay varios dirigentes socialdemócratas y de partidos aliados que piensan distinto a los fundadores. Estos quieren presionar para que Serra se “juegue al todo o nada”. Esto es, que utilice todos las herramientas que tiene a mano, entre ellas “sospechas” de presuntas corrupciones en el entorno de la actual jefa de la Casa Civil, la ministra Erenice Guerra. Se la acusa de usar a su hijo como lobista y de haber demandado pasaporte diplomático para su esposo (quien es miembro del directorio de una empresa). Ocurre que en Brasil no sólo los ministros sino también los cónyuges tienen ese derecho.

Ese sector, integrado por dirigentes del ultra conservador partido Demócratas y del ex comunista Partido Socialista Popular, entiende que el episodio de corrupción sería lo suficientemente fuerte como para llevar la elección a la segunda vuelta. Claro que para eso sería preciso que Serra crezca a razón de un punto porcentual por semana el tiempo que le resta.

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