La coyuntura geopolítica y la mirada de los excombatientes

El gobierno de Cristina Fernández ha hecho de Malvinas una de sus banderas. En sus viajes por el mundo, la presidenta ha obtenido el respaldo de las máximas autoridades de los países sudamericanos y hasta China se incluyó en esta lista de naciones que se solidarizan con la causa.
Esto demuestra que el apoyo regional hacia Argentina es sólido. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene una posición neutral e impulsa a Buenos Aires y Londres a resolver el asunto de forma “pacífica” por la vía del diálogo.

Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki moon, pidió a ambos países que eviten una escalada de la disputa y los instó a buscar una solución pacífica. Argentina insiste en reclamar a Gran Bretaña que cumpla las resoluciones de la ONU, que llaman a negociar la soberanía.

Consultado sobre esta coyuntura geopolítica, Adrián Polo sostuvo: “Me parece correcto sentar el presente jurídico. Todo reclamo que el gobierno actuante haga en forma permanente e insistente ante las Naciones Unidas es bien visto por nosotros siempre que se haga con la firmeza indicada.

“Desde Inglaterra tomaron las palabras de la presidenta o la actitud del Gobierno nacional como una actitud beligerante. Ellos generaron movimiento de fuerzas, enviaron tropas a Malvinas y la gente se preocupa porque piensa que estamos al advenimiento de una guerra y es bueno que nosotros digamos a la comunidad que Argentina no está preparada para una guerra, es imposible, no tenemos capacidad bélica para superar las dos horas de conflicto permanente. Por eso creo que lo que se está haciendo por la vía diplomática considero es correcto: hacer el reclamo para asentar jurisprudencia”.

Por su parte Carlos Miguelena concluyó: “En ese aspecto si algo tenemos que agradecer a este gobierno es el constante reclamo que ha hecho sobre el tema de Malvinas, en diferentes países del mundo. Reclamar la soberanía es fundamental, es importante que siempre lo haya hecho a través de un mensaje pacífico y basándose en todas las resoluciones a favor de que los dos gobiernos intervinientes se sienten a dialogar.

“Argentina tiene que mantener esta petición de diálogo ya que no existe resolución alguna que hable sobre la autodeterminación de los isleños. Este es el gran problema que tenemos si Gran Bretaña instala esto como una solución final.

“Debe seguir el Gobierno reclamando, por todos los medios que tenga, para lograr sus adeptos en otros países.

“Hay una movida interesante respecto de Malvinas que el Gobierno debe aprovechar para instar a los ingleses a sentarse en una mesa de diálogo. No será fácil la negociación y tenemos una gran contra que son los isleños, que tienen el recuerdo vivo de la invasión y tienen un ingreso per cápita altísimo que el Gobierno nacional no podría mantener en caso de que tenga el dominio de las islas.

“El problema que se produce es que cuanto mayor es el reclamo, mayor es la forma de respuesta negativa de los kelpers y de Gran Bretaña y empezamos a ver, de esta manera, las zozobras y los dichos y opiniones de distintos actores de la sociedad que tienen pensamientos diversos. A esto hay que sumarle la lectura política, la lectura de los 14 intelectuales que plantean que todo lo que se haga en torno a Malvinas forma parte de una equivocación, que el 2 de abril no debe ser conmemorativo. Parece ser que la intelectualidad no marcha acompañando al sentimiento.

“Pero todo es bueno porque hace que el tema se instale en la agenda pública y la sociedad toda”.

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