El encargado de la construcción del barrio, ingeniero Raúl Rosanigo, advirtió que se avanzará de manera lenta, debido a que se procurará compatibilizar los recursos disponibles con las certificaciones que debe oblar el IVBA - Pero de todos modos, la reactivación de las obras, si bien a un ritmo inferior al de antes de su paralización, es un signo alentador para los sufridos adjudicatarios del barrio - Panorama completo
Es que esta semana, a las órdenes del encargado de la construcción del énclave, ingeniero Raúl Rosanigo, una cuadrilla de operarios reanudó tareas en las veintidos casas que conforman la manzana 4 del barrio. Para que se entienda, es la que se encuentra levantada en su totalidad, aunque sin terminar.
El propósito es concluir con esas viviendas, para entregarlas a sus sufridos adjudicatarios cuanto antes y luego, dependiendo de cómo siga el panorama, comenzar la edificación -que va desde la base- de la manzana 3, que se ubica a la derecha de la 4.
De todos modos, considerando las numerosas frustraciones que se han venido sucediendo en el curso de esta complicada obra, los antecedentes obligan a ser prudentes: el panorama es ahora alentador; habrá que ver, pues, cómo se desarrollan los acontecimientos.
PRECISIONES
Ayer, en diálogo con este diario, el ingeniero Rosanigo advirtió que la reactivación de los trabajos ha sido cuidadosamente medulada, tanto porque se debe obra de manera muy cuidadosa con los recursos disponibles, como por el hecho de que tanto de su parte, particularmente, como desde la Covendiar, se considera que es crucial dar una respuesta a los adjudicatarios, que desde hace meses sufren con la paralización de los trabajos, retomados esta semana.
Básicamente, según explicó Rosanigo, se avanzará de manera lenta pero, según se pretende, segura, en la terminación de las 22 casas de la manzana 4, con los revoques, instalaciones de luz, agua y cloacas, pintura y aberturas, con el propósito de facilitar su entrega ya no en custodia, como fue el caso de la manzana 2, el año pasado, sino para ser habitadas. Paralelamente, se está coordinando un trabajo de desmalezamiento global del predio, que estaba algo abandonado.
Pero al mismo tiempo, el profesional aclaró que el ritmo de obra "no será el mismo" con respecto a la intensidad que cobraron los trabajos cuando se reactivaron las obras el año pasado. Por lo mismo, se ha incorporado, de momento, una cuadrilla reducida de operarios.
SITUACIÓN
"En realidad -le indicó ayer Rosanigo a este diario- no hemos tenido aún el pago de algún anticipo como para poder iniciar los trabajos que faltan. Pero desde la Covendiar se apostó a probar, arrancando igual, y ver cómo se va desarrollando el programa de pagos de parte del Instituto de la Vivienda, por los certificados que vayamos cumpliendo".
En el mismo sentido, el profesional aclaró que "lamentablemente, no vamos a poder por ahora retomar los trabajos con el ritmo del año pasado, ni con la misma cantidad de cuadrillas, porque, sencillamente, no estamos seguros de lo que sucederá".
"Por eso -agregó- hemos decidido retomar actividades pero a un ritmo más bajo, y con el propósito inmediato de concluir con las veintidos viviendas de la manzana 4, y ver cómo continuamos luego en el caso de que los pagos se vayan haciendo de manera fluída, y en tiempo y forma".
Con tal cometido en mente, Rosanigo diseñó un plan de trabajo ad hoc, en cuyo marco "lo que haremos será tratar de no generar certificados por avance de obra por montos demasiado elevados", de modo que al Instituto de la Vivienda les sea más sencillo cumplimentarlos.
Por otro lado, anticipó que "si podemos avanzar con este plan, terminando las casas con la infraestructura que les falta, las entregaríamos ya listas para ser habitadas".
En este orden de cosas, Rosanigo juzgó que completar de tal guisa las veintidos casas de la manzana 4 de Covendiar II podría demandar "unos cinco meses", aproximadamente, "siempre y cuando los pagos se hagan en tiempo y forma".
UNA HISTORIA TRAUMÁTICA
Como hemos explicado, Covendiar II, cuyas 122 casas ocupan el predio situado en avenida Diego Trillo, requiere de los fondos provenientes de la redeterminación de precios oportunamente pautada, para poder llegar a su terminación.
Esta obra, por demás traumática, que lleva años y años de frustraciones encima, había sido retomada el año pasado, tras diligentes gestiones realizadas por ante el IVBA por el entonces intendente de Rojas, Norberto Aloé, actual diputado provincial, y tras largo tiempo de abandono.
Pero al tiempo de arrancarse los trabajos de construcción, que permitieron completar una manzana (la dos) y comenzar otra, que es la 4 -aún falta una, la número 3, completa- se percibió que, sin una redeterminación o reevaluación de precios, la obra marchaba irremediablemente hacia la paralización.
Es que, como hemos explicado en distintas oportunidades, el proceso inflacionario de 2008 a 2009 produjo un severo desfasaje en los costos: sólo con una milimétrica ingeniero financiera se logró, medianamente, completar alguna de las etapas previstas.
Pero para esos momentos, el ritmo de obra se hizo imposible de sostener y, salvo la entrega anticipada y en custodia de las 22 unidades que se logró terminar, hoy, felizmente, y luego de no pocas complicaciones con la obra de tendido eléctrico, ya habitadas, Covendiar II volvió a quedar paralizado.
Paralelamente, Aloé volvió a realizar gestiones ante el IVBA y, con el concurso de la arquitecta Cristina Álvarez Rodríguez, logró tramitar una urgente redeterminación de precios.
Pero ese expediente realizó interminables vueltas, idas y venidas, por los burocráticos escritorios de los organismos del Estado, demorando todo otra vez al punto de la total paralización de las obras.
En los primeros meses de este año, ya se tenía noticias de que, por fin, el expediente había completado ese inacabable circuito por los órganos de la Constitución, y había recibido luz verde.
Pero la realidad es que el anticipo que debía recibirse en estas circunstancias, mediante el recurso mencionado, aún no ha sido percibido por la Covendiar, con lo cual las obras han sido retomadas, pero en el prudente y cuidadoso marco que hemos referido.

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