Desoye las advertencias e insiste en caminar sin custodia y conservar su Blackberry
Esa insistencia, unida a la de conservar su teléfono Blackberry, lo convierte en vulnerable a eventuales terroristas, ciberdelincuentes o simples locos, según funcionarios citados por el diario The Times .
La aparente despreocupación del líder conservador preocupa, también, por cuanto contradice otros mensajes oficiales sobre los peligros existentes para la seguridad nacional.
Cameron se dedica a pasear mientras el público tiene que soportar las fuertes medidas de seguridad en los aeropuertos, y el Parlamento está rodeado de barreras y policías armados, comentó en tono crítico uno de esos funcionarios al diario.
Su insistencia en conservar su Blackberry recuerda la disputa que tuvo el presidente norteamericano, Barack Obama, con las agencias de seguridad de su país tras su entrada en la Casa Blanca.
Obama aceptó, finalmente, un nuevo teléfono encriptado, y al premier británico le hicieron la misma recomendación para minimizar el riesgo de ciberpiratería y espionaje, señaló The Times .
Burbuja
Según personas que conocen bien al líder tory , le molesta la continua presencia en sus proximidades de agentes de la policía y quiere escapar de esa burbuja de seguridad.
El matrimonio Cameron no ha pasado a ocupar la residencia oficial del número 10 de Downing Street y el ministro de Finanzas, George Osborne, y su esposa son también reacios a dejar su domicilio privado del barrio de Notting Hill y trasladarse al número 11 de esa misma calle.
Según expertos antiterroristas, si Cameron y Osborne se niegan a abandonar sus domicilios particulares para ir a vivir a Downing Street, convertida en una auténtica fortaleza, habrá que instalar sistemas de alarma, videocámaras y otros mecanismos de seguridad en sus casas, lo que costará millones de libras.
Por otro lado, los actuales vecinos de Cameron están aparentemente enojados por el hecho de que la policía haya colocado en su calle un cordón de seguridad, que sólo les supone molestias.
El nuevo gobierno de coalición entre los conservadores y los liberales demócratas quiere que los secretarios de Estado renuncien en la medida de lo posible a sus automóviles oficiales y utilicen, en cambio, el transporte público, de acuerdo con un nuevo código de conducta con el que se pretende disminuir ese tipo de favores.


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