“Se viene un 2012 muy complicado para nosotros y también para el resto de la actividad”, anticipó el gerente de la Asociación de Embarcaciones Costeras, Mariano Retrivi, quien además anunció su alejamiento de la Delegación Municipal del Puerto. “Hoy en la pesca no se salvan los costos ni pescando langostino. Entonces, imaginate lo que queda para el resto de las especies”, añadió.
La estructura de costos inscripta en la carrera alcista, diversos mercados en baja por la sombra que proyecta la crisis europea y una creciente competencia de la acuicultura apuntalan la lectura.
Distintos eslabones de la cadena productiva sienten el rigor de la coyuntura, en especial el extractivo. Desde la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera lo hacen saber sin eufemismos.
“Hoy en la pesca no salvás los costos ni pescando langostino. Entonces, imagínate lo que queda para el resto de las especies”, aseguró el gerente de la entidad, Mariano Retrivi, en diálogo con Pescare.com.ar.
Según el dirigente, que en los próximos días dejará su cargo en la Delegación Municipal del Puerto para dedicarse de lleno a la actividad privada un poco empujado por este escenario, la incidencia del precio que pagan los armadores por el gasoil es un factor determinante a la hora de explicar la erosión de la rentabilidad.
“La incidencia del combustible es tremenda. Esto lo sabemos todos los armadores y también lo saben los capitanes, que están haciendo un esfuerzo enorme tratando de gastar menos”, dijo.
Ese esfuerzo se traduce, por caso, en disminuir la velocidad de la marcha en los viajes hacia y desde la zona de pesca. La aplicación del concepto “a toda máquina” parece estar cayendo en desuso.
“No tengo acá los números exactos, pero el gasoil subió más del treinta por ciento durante 2011. En realidad, todos los insumos subieron: el polietileno, los paños de red, los cabos, el cajón de plástico y demás”, se quejó Retrivi.
También es cierto que los valores de varias especies del variado costero, que son objetivo de esta porción de flota, experimentaron subas a lo largo del año.
“No alcanzan a compensar. Uno habla todo el tiempo con titulares de frigoríficos a los cuales les vendemos pescado y ellos mismos tienen una gran incertidumbre de cara a lo que viene, ven que están perdiendo competitividad”, insistió Retrivi.
La problemática claramente excede el marco interno. El avance de especies más baratas son amenazas para el segmento del lenguado o la merluza, que son “reemplazados” en algunos casos por la panga o el pollock.
“La salida pasa por trabajar fuertemente los costos, ver cómo los podemos reducir. Tengo la esperanza de que con Norberto Yauhar en el Ministerio de Agricultura, un amigo de la industria, llegue algún tipo de ayuda”, se esperanzó el empresario.
Sin pausa, agregó: “Él entendió el problema de la pesca y nos acompañó en su momento a conversar con la gente de YPF un precio mayorista para el combustible. Después no pudimos concretar el acuerdo por un problema financiero; pero ahora lo vamos a tener que retomar”.
Por otro lado, Retrivi entiende que determinados recursos demandan una atención especial en los cuadros impositivos: el mencionado lenguado y el besugo son dos de ellos.
“Ver lo que pasó con Costa Brava o Pescalista es suficiente. Es gente que trabajó con mucho esfuerzo y les fue mal. Hoy no le podemos vender un besugo a nadie. Esto la pesca costera lo está sintiendo y necesitamos encontrar una solución”, concluyó.

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