Si no estuviéramos tan acostumbrados a situaciones insólitas, nos sorprenderíamos. Pero recorrer la remodelada Costanera Norte de Zárate después de la tormenta es la síntesis de toda una ciudad abandonada. Más allá de los árboles caídos, que 48 horas después de la tormenta siguen atravesados sobre la calzada, llama la atención la total falta de mantenimiento de sus espacios verdes.
Veinte millones de pesos invertimos los zarateños , a través del gobierno nacional, en el Tableestacado de la Costanera.
La obra se inició hace tres años, y debería haber estado concluída hace dos.
A simple viste pareciera que se terminó a fines del 2011, pero nunca se habilitó definitivamente al público.
Desde este sitio estamos convencidos de que no se abrió al público ni se la mantiene por una sencilla razon: no hay elecciones a la vista.
¿De qué sirve tamaña inversión en el embellecimiento de la costanera si está vallada, sin atractivos gastronómicos y con yuyales de un metro?
Seguramente algunos dirán que es para estimular a que la gente camine.
Loable intencion, con la salvedad de que nadie en su sano juicio dejaría su vehículo en las inmediaciones,. a 500 metros, y de noche.
Además, la hermosa calzada realizada con cemento articulado, cuya obra estuvo a cargo de CAR-JOR y de cuyos costos nada se informó, contienen numerosos “lomos de burro” en cemento de color, muy bonito, lo que implica que esos “lomos de burro” se instalaron para reducir la velocidad de los vehículos y así priorizar a ciclistas, atletas y peatones.
Sin embargo, toda la Costanera está vallada y vedada en forma permanente al tránsito vehicular, por lo que no se entiende para qué hicieron los lomos de burro.
Durante la semana, el ultrapromocionado Paseo de la Ribera está semidesierto.
Sensato sería hacerlo peatonal los domingos y sábados por la tarde, pero es un desvarío vallarlo definitivamente.
Sabemos que la intención del Intendente es ceder la explotacion de restaurantes y shoppings con tragamonedas a empresarios amigos.
Por eso también, todavía no la inaugura, y deja montículos de tierra en la entrada norte, que asemejan el paraje a una trinchera de guerra.
De hecho, luego de la publicación en estas páginas de futuros proyectos comerciales en manos de los empresarios de juegos de azar amigos, retiraron los carteles y se paralizó la anunciada remodelización del muelle fiscal.
Mientras que los barrios se levantan en reclamo de obras, cansados de vivir literalmente sumergidos en el barro, Cáffaro gastó más de 20 millones en un paseo vallado y, ahora, abandonado.
No ignoramos que algunos de esos reclamos populares son fogoneados por los piromaníacos conocidos, que a falta de votos prestan su perversa logística para cortar calles e incendiar gomas.
Pero es innegable que la bronca es real porque la asignación de prioridades presupuestarias de la actual gestión deja a los humildes a merced de cualquier inclemencia, ya sea del clima , de la falta de atención sanitaria o de la inseguridad.
Y esa necesidad de los humildes , no tengan dudas, va a ser instrumentada tarde o temprano por los buitres de siempre, para generar más caos en una ciudad a la que, por responsabilidad de sus dirigentes, están convirtiendo en un pequeño infierno cotidiano.
Comentá la nota