El costado social de un barrio olvidado

Para revertir el oscuro presente que describen los vecinos del sector, asistentes sociales, directivos de la Escuela 136 e integrantes de la Vecinal afirman que al lugar le faltan espacios que estimulen a los chicos.
Los vecinos aseguran que este sector está alejado de todo, a pesar de ser uno de los barrios más viejos de la ciudad.

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Preocupa la escolarización y los embarazos adolescentes. También la ausencia de oferta laboral.

Neuquén > “Es muy triste ver que los chicos que en 2008 necesitaban atención son los que hoy están presos o a la cabeza de los enfrentamientos, o son las chicas que están embarazadas o fueron abusadas”.

La observación corresponde a María Ruiz, asistente social que trabaja en el barrio Confluencia desde marzo pasado por el Ministerio de Desarrollo Social, quien hace tres años hizo las prácticas de su carrera en la Escuela Primaria Nº 136.

Allí abrió unos meses un consultorio de atención a las familias y niños que presentaban situaciones personales conflictivas. Durante el primer mes recibió 40 casos. Muchas de esas 40 familias que acudieron por ayuda en ese momento son las que hoy viven situaciones más graves y difíciles de revertir.

“En aquel momento pedimos que se institucionalice el lugar que ocupaba María en la escuela pero no atendieron nuestro reclamo y el espacio se cayó. Ahora, después de los enfrentamientos de marzo, la buscaron para que vuelva al barrio y lo que vemos es esto son los mismos chicos en conflicto. Ahora pedimos que después de diciembre se continúe este trabajo, que no se corte”, reclamó María Pascualini, directora de la escuela.

Ocupación

La situación que se vive en Confluencia es compleja. El nivel de pobreza de la población cercana a Paimún y Obrero Argentino, en el sector Los Hornitos, es muy alto. Hay muchos problemas de abuso de alcohol, drogas y violencia familiar. La desocupación, la inestabilidad económica y el excesivo tiempo ocioso son disparadores que contribuyen a esta compleja realidad.

“Lo que el barrio necesita es un espacio recreativo, cultural y deportivo para que los chicos no tengan que estar sin hacer nada en la esquina. Hay una única canchita sobre la Tronador pero no tiene infraestructura, no hay alumbrado, cerco perimetral, baños, ni nada. Tenemos que pensar en el tiempo en que están los chicos sin hacer nada”, solicitó Amalia Soulés, vicepresidenta de la comisión vecinal del barrio Confluencia Urbana.

Es recurrente escuchar que los jóvenes no hacen nada. Que están en la esquina tomando cerveza. Que se aburren. Que agarran piedras y que se genera el enfrentamiento. “Si no se les ofrece nada, no tienen futuro ni oportunidades, ¿qué van a hacer cuando salen de la escuela? ¡Tiran piedras!”, expresó la directora.

La asistente social del barrio señaló que, si bien en la sociedad existe la concepción de que se debe terminar la secundaria, en Confluencia es distinto, tienen que hacer sólo la primaria. “Las chicas la finalizan y al año siguiente quedan embarazas. Es como una impronta cultural. Desde las familias no se les incentiva ir al secundario, todo lo contrario, que ni se les ocurra, hay que trabajar”, agregó.

En la escuela hay sobreedad. En séptimo hay chicos de 15 y 16 años. Han egresado hasta de 19. El secundario les queda lejos, el más cercano es el CPEM 41, sobre Richieri y Linares, en el barrio Belgrano. Si empiezan, la mayoría abandona. “Reclamamos la apertura de algún CEPAHO para que por lo menos tengan algún oficio, se puedan capacitar”, insistió la directora.

Desidia

“Acá la gente vive de su trabajo pero cuando sale de su casa se encuentra con calles anegadas, caños rotos, falta de semáforos, basura, el canal que está horrible, las aguas servidas, la maleza a más de un metro, todas esas cosas afectan mucho”, graficó la vicepresidenta de la comisión vecinal.

La falta de infraestructura aparece como un común denominador entre todos los consultados. El barrio postergado que no conoce el asfalto, que no tiene servicios adecuados, ni contención para los jóvenes.

“Confluencia está alejado de todo”, repiten. “Es uno de los barrios más viejos y más postergados”, insisten. La gente siente frustración ante el oeste de la ciudad, al cual se le presta más atención. “No puede ser que tengas que mover a todo el barrio Confluencia para decirles que queremos el asfalto, un centro deportivo donde nuestros jóvenes tengan espacio. No logramos concientizar al Municipio y a la Provincia de que hay que hacer algo”, finalizó Soulés. (R.Z.)

Urnas para conocer pensamientos

Estudiantes de 5° grado de la Escula 136 lanzaron la camapaña "Los Pumas hablan", para tener la opinión de los vecinos sobre el barrio.

Neuquén > Con el objetivo de romper los círculos viciados de las relaciones en el barrio, los alumnos de 5º grado de la Escuela Nº 136 lanzaron el pasado viernes una campaña denominada “Los Pumas hablan”, donde colocaron urnas en distintos sectores para que los vecinos propongan mejoras en su condición de vida.

Éstas fueron distribuidas en instituciones y comercios del barrio, en los que permanecerán 40 días según el nivel de participación que obtengan por parte de sus vecinos.

La idea es que cada habitante de Confluencia aporte en un papelito ideas de cómo mejorar los espacios comunes, proponer actividades culturales y sugerir vías de solución a las problemáticas.

Con cada urna hay un block de notas y una lapicera para que cualquiera pueda participar. “Las opiniones son anónimas y se fomentará la participación activa y responsable de todos, es decir, de grandes y chicos”, explicó María Ruiz, asistente social del Ministerio de Desarrollo Social.

Casos extremos

Desde el gabinete de asistencia social remarcaron que muchas veces reciben a chicos que padecen una grave situación de abandono familiar.

Neuquén > María Ruiz, asistente social que trabaja junto a los dos policías comunitarios y la Escuela Primaria Nº 136 expresó que le llegan casos de niños con una grave situación de abandono familiar e institucional.

“A veces, la maestra me trae un nene que es muy violento con sus compañeros o se agrede a sí mismo. Cuando comienzo a investigar, su referente familiar lo abandona. Pasa mucho que los padres viven a un contra horario de los hijos. Hay un nene que su madre se prostituía, se drogaba y vivía de noche, el nene venía solo a la escuela, nadie lo mandaba. Todos los días se levantaba y venía sin ninguna obligación, por voluntad propia. Es increíble pero pasa”, señaló.

Lo más ocurrente es que los niños son cuidados por sus hermanos mayores, ya que los padres no están, o sí están pero no les prestan atención.

La profesional manifestó que además del abandono familiar luego, al crecer, sufren el abandono institucional. “Hay mucha violencia dentro de la familia, cuando se deciden e intentan acercarse a las instituciones a denunciar o pedir ayuda las tratan mal y no vuelven nunca más, hay un doble abandono”, diagnosticó.

Los responsables de la Policía admitieron que habían escuchado esas quejas y que podía ser que no había un comportamiento amable hacia la comunidad, pero que esa situación se intenta revertir desde la presencia de los policías comunitarios y el trabajo mancomunado que se realiza con la red interinstitucional.

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