Costa Verde, el paraíso escondido

Está en la tercera picada de la Ruta Nº 151, cerca del San Patricio del Chañar. Allí viven unas treinta familias, en medio de las chacras. Muchos subdividieron las tierras para venderlas.
Neuquén > Detrás de una prolija chacra en producción, que fue de Gasparri y ahora pertenece a Expofrut, se esconde un barrio paradisíaco en el Alto Valle, a metros de Río Negro y que por poco corresponde a Neuquén, Costa Verde.

Se trata de un pequeño asentamiento que se originó hace 20 años con tres o cuatro viviendas de los peones de la chacra. Con el tiempo, y el cambio de mando de la tierra, se corrió la voz en El Chañar del paradisíaco lugar escondido en la tercera picada de la Ruta Nº 151.

Hoy viven cerca de 30 familias en un predio de unos 5 kilómetros de largo y uno de ancho flanqueado por un brazo del río Neuquén y por la chacra de Expofrut. No hay ningún alambrado que separe las plantaciones de manzanas con las viviendas, es un único terreno. Es un barrio dentro de una chacra.

El crecimiento de Costa Verde tuvo su máximo pico hace un año, cuando el intendente Ramón Soto les colocó un único poste de luz, reclamo que mantuvieron los vecinos durante mucho tiempo. El agua la obtienen por pozo porque, a pesar de las cercanías al río, no pueden bombearla de allí ya que la vertiente de fluidos cloacales de El Chañar está 300 metros arriba.

En el puñado de casas de material, todas pequeñas y muy bien cuidadas, viven trabajadores rurales que cultivan sus pequeñas huertas y crían cerdos o pollos.

El asentamiento, que se transformó en una toma con el correr de los tiempos, está siendo regularizado por la Subsecretaría de Tierras. Cinco de los habitantes esperan su escritura, los demás la tenencia precaria. Mientras que eso ocurre, muchos subdividieron sus terrenos y los vendieron. Cada pequeño terreno se vende entre dos mil y tres mil pesos.

"Acá somos todos trabajadores, gente grande", señaló Paulo Ruiz, uno de los cinco primeros habitantes. "Creo que va a seguir creciendo después de que se regularice, es un sitio hermoso con una tranquilidad increíble. Algunos de los terrenos los compraron gente del pueblo para pasar los fines de semana en el verano", agregó.

No sólo la sombra de los gigantes sauces cotizan en el mercado, también el balneario artesanal sobre el brazo del río y los puentes de madera que realizó Venancio Gallindo, otro de los vecinos, dueño del mercado.

Progreso

La colocación del poste de luz impulsó la zona. Por la chacra de Expofrut pasan las líneas de alta tensión pero durante años no tuvieron acceso a la electricidad. "Al intendente anterior de El Chañar se lo pedimos mil veces pero no hubo caso. Por suerte lo conseguimos hace un año", explicó Gallindo. Todos los habitantes de Costa Verde comparten la energía y la pagan entre todos al EPEN.

Venancio contó sonriente sentado en el tronco de un sauce, las peripecias de los vecinos hasta conseguir la luz: "Le hicimos hasta una misa para que nos ponga la luz. Me acuerdo que ese día vino el obispo Marcelo Melani y llovió de manera torrencial, como nunca. Se había inundado todo, no se podía estar afuera. Estaba lleno de gente. En mi casa habíamos cocinado locro, pero no entraban todos porque es chiquita. El obispo terminó comiendo sentado en mi cama, con otros vecinos, no se hizo ni problema. Ese día sólo conseguimos agua, que nunca viene mal en estas tierras, pero de luz, nada", bromeó.

Otra de las antiguas pobladoras, Otilia Méndez, ya no vive más en el lugar desde que falleció su marido hace 5 años, quien trabajó durante 24 como regador de la chacra. "Vengo de mañana y me vuelvo de tarde, ahora vivo en el pueblo con mis hijos y nietos, pero vengo a cuidar mis plantas, mi huerta, mis animales. No se puede quedar acá porque hay mucha gente sola de noche, pero es hermoso, cada vez crece más", sintetizó.

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