Fueron levantadas en la Avenida Argentina y en Ranqueles. Entre el sábado y el domingo, un grupo de 200 universitarios trabajó junto con los vecinos. De esa manera, alivian el problema del hacinamiento
Con el apoyo de empresas que les donan los materiales de construcción (paneles de madera y chapas de cinc), se las ingeniaron para levantar en apenas dos días estos sencillos refugios que se montan sobre unos pilotes.
Tal es la propuesta de Un Techo para Mi País, una agrupación de jóvenes que trabajan para llevar alivio a las familias humildes que están más afectadas por el hacinamiento.
Desde que hicieron pie en la ciudad, en el año 2007, ya llevan levantadas 137 viviendas.
El último fin de semana, terminaron seis en Avenida Argentina y diez en Ranqueles, el barrio ubicado en la margen norte del nuevo puente colgante.
Los beneficiarios se comprometen a pagar el diez por ciento del costo de la propiedad, es decir, 520 pesos y además participan junto con los voluntarios de la construcción.
El lema del último operativo de Un Techo Para mi País fue “Rompamos barreras y construyamos lazos” y la encargada del área de comunicación, Eliana Esnaola, explicó por qué: “Queremos que no exista diferencia entre ‘ellos’ y ‘nosotros’, sino que podamos sentirnos parte de un todo y podamos trabajar para que realmente exista una igualdad de oportunidades”.
Agregó que el contacto con las familias sin recursos se inicia cuando el área de asignación de viviendas los visita para detectar quiénes son los que tienen más n ecesidades habitacionales, y continúa porque con los voluntarios se va generando un vínculo que unos y otros tratan de fortalecer.
Por lo pronto, dentro de 15 días los universitarios volverán a AveProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 da Argentina y a Ranqueles para organizar la “Pintazón”.
Durante todo el sábado se ocuparán de pintar las 16 casas de emergencia que levantaron este fin de semana, para que queden más protegidas y tengan una mayor duración.
Contracara
La mayoría tiene menos de 30 años y ninguno de ellos puede alardear de sus contactos políticos, sin embargo, periódicamente son noticia porque en una ciudad donde las familias sin techo propio se cuentan de a miles -el último dato sobre el déficit habitacional ya trepa a 9 mil casas-, ellos ya llevan levantadas 137 en los últimos cuatro años.
Entre el sábado y domingo pasados, se los pudo ver nuevamente en Avenida Argentina y, por vez primera, en Ranqueles.
Sus esfuerzos se orientan a los que menos tienen y, mientras la ausencia de planes oficiales de vivienda siga extendiéndose como una agonía, no tendrán descanso.
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