El Costa Concordia y la Oposición

Una nota del Diputado Nacional Mario Barbieri, vecino y ex intendente de San Pedro.
Si, en algún punto la situación del Crucero tristemente célebre por estos días, y la de la oposición Argentina se asemejan y contienen puntos en común.Ambos quedaron encallados, peligrosamente escorados y a punto de hundirse.En la confusión de la tragedia, sus máximos responsables, el capitán Schettino, y nuestros líderes políticos, tratan de salvarse individualmente o junto a sus íntimos colaboradores. El capitán, saltando irresponsablemente al primer bote salvavidas. Los líderes opositores, dando explicaciones insólitas sobre el último procesos electoral, justificándose a diestra y siniestra, con argumentaciones inverosímiles, y queriendo transformar la más estridente derrota política de la historia argentina, en una “razonable elección”, “que nos deja bien plantados de cara al futuro”, o “representa una recuperación partidaria”, entre otros recursos imaginativos. Ante estas explicaciones, no queda más que admirar la elevada autoestima de estos dirigentes.Pero, la verdad, es que ese conjunto de situaciones irreales, no son más que ficciones discursivas, mentiras, escapes hacia adelante. Así como el inescrupuloso capitán no regresó al barco a rescatar a la gente, los líderes opositores no vuelven sobre sus pasos y no analizan críticamente los errores, tratando, como sería lógico, a través de la búsqueda de nuevas tácticas y estrategias modificar esa realidad, ya no como recurso de supervivencia, sino como acción patriótica o actitud responsable y necesaria para el fortalecimiento democrático. Es en función de esos nobles objetivos, que se debería rápidamente recuperar el camino de la cohesión, del sentido común, el de escuchar la voz de amplios sectores de la sociedad que reclaman con urgencia que no la dejemos varada en el mar del populismo, el pensamiento alienado, la confrontación, el resentimiento, el relato único, y también, de aquello que se ha hecho bien estos años, pero que es necesario profundizar o reformar. Pero sin dudas, que para llevar a cabo ese rescate es necesario despojarse del lastre que significan en política, el personalismo, los egos individuales y de sector, las respuestas corporativas en defensa del grupo de amigos, la especulación demagógica y la mirada de corto plazo.Y como aquellos que valientemente salieron adelante en el naufragio, cohesionarse solidariamente detrás de ideas rectoras, de sencilla comprensión para el conjunto de la sociedad, y fácilmente auditables por esta.Como primer paso, este escenario debería darse en el Congreso de la Nación, demostrando con reflejos que estamos en sintonía con la hora de la historia. Y luego, para generar una alternativa democrática, que tenemos la obligación de construir, si no queremos alterar una de las reglas de oro del sistema, como lo es la alternancia en el poder.La historia nos está reclamando con intensidad, que seamos capaces de emerger una alternativa política opositora. Se posa en nuestras manos la oportunidad, y la necesidad de ofrecer a la ciudadanía una respuesta seria, sólida y responsable. Hay otro camino, continuar negando la realidad, y dejar boyando y a punto de hundirse las expectativas, sentimientos, ilusiones y anhelos de millones de argentinos. Sería imperdonable.

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