Se cosecharía un 22% menos de uva

El segundo pronóstico confirma la vendimia más pobre desde 2009 entre Mendoza y San Juan. Para el INV la situación "es grave". Por granizo y calor, el oasis más afectado fue el Este, con 30% menos. En marzo se sabrá la merma en uva varietal y el rendimiento de los tachos.
En comparación con el más moderado 10% de merma que se había proyectado en diciembre, el pronóstico de cosecha dado ayer es abrumador: hasta ahora, se espera cosechar un 22,2% menos de uva, casi 6 millones de quintales entre Mendoza y San Juan, la región que concentra el grueso de la producción vitícola. En otros términos, si la vendimia arrancara a pleno hoy, se podrían recolectar 20,9 millones de quintales, casi al mismo nivel de 2009, que es hasta ahora la más pobre de la última década.

A nivel país, la expectativa es de 22,4 millones, por debajo de lo previsto en diciembre y 6,3 en relación con 2011. En un desagregado por oasis, se confirmó que los viñedos de la zona Este -polo productivo provincial- son los más afectados. El combo calor, restricción hídrica y granizo provocó una merma del 30% de la materia prima, mayormente uvas criolla y cereza con destino a mosto y vino a granel.

"La situación es grave". Contundente como nunca fue el presidente del INV, Guillermo García, al presentar los datos del relevamiento técnico ante la Comisión Asesora Técnica que integran las cámaras vitivinícolas de la región cuyana.

De hecho, por los vaivenes meteorológicos, García anticipó que a mediados de marzo se conocerá un reajuste definitivo con un doble objetivo: precisar pérdidas en variedades finas y el rendimiento de los tachos, habida cuenta de que los racimos asoman irregulares y con granos más pequeños que lo normal.

Mendoza y el país

Está confirmado que, con 15,6 millones de quintales en condiciones de cosecharse, Mendoza ya sufrió un recorte del 17,8% respecto de la vendimia del año pasado. Para San Juan el panorama es mucho más preocupante, puesto que la merma redondea, por ahora, el 33% y equivale a 5,2 millones. Aunque en menor medida, tampoco zafaron de resignar producción las provincias del Norte argentino como La Rioja, Catamarca y Salta. La región Patagónica fue una excepción, con un ajuste casi imperceptible.

A la hora de analizar los factores que incidieron en la pronunciada merma de uva a nivel global, acorde al relevamiento del INV, hay no menos de 7 en orden temporal. Son los efectos de la peronóspora de 2011, el frío invernal, las heladas tardías de setiembre, el viento Zonda, granizo, altas temperaturas y falta de agua. En Mendoza, tras atribuirlo a la secuencia calor- restricción hídrica- granizadas, García consideró a la afectación "normal, si puede llamarse así a 15 mil hectáreas con daños".

Panorama

Desde un enfoque más técnico, Claudia Quini, funcionaria del Instituto responsable de explicar la incidencia en el ciclo fenológico de los viñedos, hizo hincapié en la ola de calor "que redujo la amplitud térmica requerida por la vid, sobre todo cuando hay más de cinco días consecutivos por encima de los 35 grados. La situación se complicó aún más porque los productores no están adaptados a menos disponibilidad de agua. Con los pesajes de marzo sabremos cuánto rendirán las variedades finas", aclaró.

La reducción cuantitativa de uvas criollas y cerezas obliga a funcionarios de Mendoza y San Juan a revisar la diversificación del 30% a mosto y a analizar cómo redefinir la política vitivinícola de 2012 en función de las nuevas cifras.

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